Wednesday, November 04, 2009

A la luz de las mismas estrellas


Por: Perro

No hay días tristes, el problema es cuando llega la noche. Breves instantes, tu vida y la mía. Grandes anhelos: decir “siempre”, “nunca”, “al final”, “desde el principio”. No hay absolutos cuando se trata de existir. Mucho tiempo atrás te vi por primera vez, más no sabremos si me veía yo. Ahora los dos somos cualquiera, nos movemos a lo largo y ancho de nuestras realidades. Una vez senderos, se han cubierto con hierba. Una vez mares, lodo se abre paso. Tanto se recuerda que se hace eterno, se distorsiona y dudamos de su autenticidad. Se cruzan los caminos, más nadie advierte que un cruce contiene por definición la perpendicularidad. A estas horas sueñas, otros más te pensamos. Cuando me pienses, estaré inconsciente. Estamos techados por el mismo cielo, bebemos de la misma agua, vivimos los mismos tiempos. Vimos el camino tan distinto, ahora contemplamos distintos horizontes.

Me heriste, te herí, nos herimos. Te curé, me curaste, nos curamos. Fuimos lo que necesitábamos y luego necesitamos irnos. Hoy recuerdo, y suspiro. Tantas heridas pasadas nos han vuelto más fuertes, pero más fríos, secos, duros, insensibles. Insensibles al dolor ajeno, al provocado por nosotros. Podríamos pasar el uno junto al otro, lo hemos hecho. Algo dentro se tuerce, cada vez menos perceptible. Podríamos hablar horas, lo hemos hecho. Torpes recuerdos se agolpan en la garganta, cual lágrimas en los ojos. Aprendí a esquivarnos, aprendiste a no tocarme. Cada paso te lleva a más gélido, te acompaño a lo lejos. No sabes quién es el que escribe, no sé quién me lee. Al final pasa lo mismo que siempre y que nunca ocurrió: quisiste, quise, quisimos. No hicimos, no hiciste, no hice. Hablamos, pero callamos. Luego nos dejamos y no queda más que la incertidumbre de no haber hecho más, de haber querido hacer menos. Y volvemos los ojos al cielo, y vemos que tan infinitas posibilidades nos llevaron sólo a contemplarles más plácidos, más viejos, más muertos.

No hay culpas, no hay arrepentimientos, no regrets. Milímetros deliciosos se convirtieron en fríos kilómetros. Nada regresa a la vida, el recuerdo es sólo el analgésico prescrito para esos malos momentos a medio anochecer en que no se sabe qué se siente. La esperanza es un placebo emocional. El llanto, una liberación de oxitocina que relaja fisiológicamente y agota al cuerpo para que descanse la mente…

Monday, October 19, 2009

Sucesos improbables





Por: Perro


La historia que nunca pasó…


-1-


Tú, recostada en el sofá, con una almohada en la espalda. Aroma a café, tarde –ya casi noche- nublada. El perro durmiendo a tus pies. Llovizna. Un pedazo de pie de manzana a medio comer. Friends en la televisión. Caes dormida y sueñas con un galgo y un caballo blanco. Afuera una ambulancia a velocidad. Tu sueño: lo besas, apasionadamente, y los animales sólo observan. ¿Qué es eso que llamamos amor? Llueve francamente ahora. Un relámpago y te acurrucas. La luz se extingue. Tus pies sobresalen del sofá; una brisa los acaricia. Se intoxica el ambiente con el perfume que se desprende de tu cabello al moverte suavemente entre los cojines. El perro levanta la cabeza, otro trueno.


Sueñas un pasillo lejano, agarrada de su mano. Atardecer. No más galgo, no más caballo. El jardín se empapa, se ven desde las puertas de vidrio cómo se funden los pastos que soportan la tormenta con las enormes gotas que caen, en un profundo verde azulado teñido de gris. Tú duermes, y mientras tanto el mundo sigue. No te pidió permiso para continuar, simplemente tu tranquilidad le vale madres. Despiertas. Cierras la ventana que se abre paso por tu campo visual. Te vas a tu cuarto. Alguien dejó de existir.


-2-


Regresas a casa. Madera y vino invaden el ambiente. Te quedan seis años de vida. Esa tarde encuentras a tu mejor amigo de la preparatoria en las noticias. – ¿Será que aún se acuerda de nosotros?-. Un recuerdo repentino y absurdo te invade.


The Doors en el radio, cuatro cerebros a alta velocidad en una carretera. Fin de semana a la playa. Cervezas apagan la sensación de cautiverio alojada en la gran ciudad. Conforme se desvanece la mañana, se acaba el alcohol. Orinas al pie del camino, se siente el viento que corre desde los húmedos campos. Se escuchan los automóviles que huyen despavoridos del monstruo citadino. Llegan a la casa de sus tíos. Caldo de res, refrescos -¡qué pinche mareo! Debieron haber sido más de 12 cervezas-. La noche fresca, dos cajas de ámbar frescura. El malecón iluminado se extingue para dar paso a la arena, las olas. Solo la luna contempla la promesa de repetir el viaje tanto como se pueda. Un Chevy viejo espera las tres de la mañana y el fin de las canciones forzadas que supuran por sus bocinas. Te duermes. Se estaciona frente a su destino final. -¡Llegamos!- desearías no amanecer. Todo da vueltas, te vas a torcer el pie.


Anuncia que el año fiscal no será el mejor de la historia. Adiós al aumento de febrero. –Ojalá lo vea algún día-.


-3-


Un día nos conocimos y hasta que me enterraste no nos separamos. Te arreglas un poco el cabello mientras leo crítica política. Hueles a sandía, a maquillaje, a talco, a shampoo, a fresa, a delirio. Tu silueta resalta de la blusa que te has puesto. Cada detalle se hace estéticamente implacable: el broche del brassiere situado en la espalda se define debajo de la delgada tela, unos cuantos cabellos que brotan del arreglo de tu cabeza se pierden en el horizonte a la sazón de la luz que reflejan, un raspón blanquecino en la mezclilla de tus jeans a la altura de la rodilla recuerdan el trote y el pasar del tiempo. Un beso coqueto en el borde de mi boca y una disculpa –ya casi termino, ¿ok?- Asiento, y antes que te vayas, mis manos cometen el crimen.


Te tomo de la cintura, te arrastro suavemente a donde espero y te beso, te arruino minutos de labial. La lengua saborea el interior de tus mejillas, tus dientes responden con sutileza. El aroma se clava en los pulmones y algo me dice que no saldremos esta tarde. Te desabrocho el pantalón y subo tu blusa lentamente. Te retiras: -¡se hará tarde!-. Un beso en la frente y tu sonrisa que se tatúa en mi encéfalo. Te vas. Inevitable voltear a ver tu partida, me embeleso con la imagen. Volteas, sentiste mi mirada -¿y ahora qué?- preguntas. –Es como si…- me detengo, y pienso: si tus besos me duraran para siempre, si este momento no terminara, si el universo se detuviera… pero es más reto que avance y sigamos, porque lo que vale la pena rara vez dura más de algunas tardes -… se me antojara un vaso con whiskey-. Me ves extrañada. El precio que pago por no romper un momento. A veces me pierdo en lo asombroso de la cotidianeidad y prefiero no asustar a nadie con la locura de mi pensamiento.


-4-


Es de madrugada. Llueve pausadamente, como con pereza, como con desidia de cada gota que se resiste a morir contra el pavimento. Tú no lo sabes, pero todo acabó. Sueñas y no es conmigo. Tus manos suaves nunca volverán a tocar este rostro, y tal vez sea lo mejor para ti. Por meses me han dicho que te daño, que te he alejado de tu familia, de tus amigos, que invado las conversaciones con mi nombre. Esas piernas nunca volverán a sentir mis ansias sobre sus muslos, ni tus botones de aquella blusa a rayas serán casi arrancados por la desesperación por encontrarme como por vez primera con la piel de tu torso. Parece que sonríes. Si estuviera ahí -¿lo estoy?- te acariciaría el cabello, me quedaría oliendo la mano llena de ti, mezclada con el olor a cigarro barato característico de mis dedos. La calma de la noche que te envuelve se alberga en mi corazón. Te envuelve como alguna alocada tarde te envolvieron mis besos por todo tu delicado cuerpo, como mis fuertes manos te apretaron por el deseo de nunca soltarte. Pero el tiempo hizo que te soltara. Los caprichos de un errante cerebro que sucumben ante el sincero cariño que despierta en tu corazón. De hoy en adelante eres libre de nuevo. Nunca presa, pero ahora libre.


Una última poesía te compuse, se escribió con sangre en el pavimento.

Saturday, October 10, 2009

Un llamado a la congruencia


Por: Perro


Estimado lector:


Es evidente que este es un espacio –suyo, sí; tan suyo como mío y el de mi colega- de creación literaria y crítica sociopolítica. Sin embargo, como toda obra artística, usted es sólo la mitad de la participación. El escritor ha generado este rincón para poder expresarse libremente y exponer su obra literaria. Aclaro que dichos textos no se hacen pensados en situaciones particulares o en forma de venganza, reclamo u ofensa; es más, no necesariamente reflejan situaciones vividas por el autor: si bien algunos de ellos son textos autobiográficos, otros son meramente experimentación artística o incluso basados en historias de terceros.


No omito apuntar que, al igual que cualquier pieza de arte, la producción del texto por lo general no va encaminada a despertar un juego de pensamientos en un interlocutor: para ello, los que escriben enviarían un mail, carta o mensaje a la persona a la que va dirigido. Es, por lo tanto, poco lúcido ofenderse por algo que no tiene la intención de lastimar al receptor. Si a usted, estimado lector, le ofenden las escenas violentas en los noticieros, es sólo su decisión dejar la transmisión del canal y continuar observando. Si una puesta en escena, una escultura o un cuadro le parecen grotescos, nadie le obliga a quedarse en ese lugar. Pero no puede por ello arremeter contra el artista –independientemente de que se nos pueda colocar en dicha categoría o no-, no puede demandar a la televisora y no puede destrozar la obra… peor aún sería siquiera insinuar al escritor que cambie su forma de escribir.


Así que, si usted no se considera apto para este tipo de lecturas, se le invita a no reclamar y abstenerse de la lectura de este sitio.


Citando nuevamente a una gran amiga: “Cada quien es responsable de lo que siente”…

Seis horas antes del exilio



Por: Perro


¿Qué es de la vida sino pasajes asombrosos con penas y rabia, con llantos, alegrías y desastres? Pequeños accidentes, grandes incidentes. Un segundo, un trago, y la vida se fue en ello… mil destinos con un solo pasado. Hay quienes viven en la imitación, albergados a la sombra de trazadores de caminos, por miedo a equivocarse en el suyo propio. Hay quienes prefieren andar sobre sus pasos de nuevo, por temor a salir del confort que provoca el eterno hastío de lo cotidiano.


Hay quien se arriesga y muere en el intento, sólo para renacer más fuerte, más viejo, más adolorido pero más seguro. Cicatrices que cada vez sanan más rápido, la experiencia que socava sus ríos por toda tu anatomía, las palabras que hieren cada vez con menos eco, con menos sangre. Sangre, cada día más espesa, menos viva.


Buscas: primero en sueños, luego en botellas, al final entre el polvo. Proyectas: primero a la frontera inmaterial de un infinito etéreo, para terminar vaciándote a un agujero. Pides perdón, una, diez, mil veces. Llega el día que te toca perdonar, y son las heridas las que te impiden derramar miel en el oído arrepentido. Silencio.


Ves montañas, picos inalcanzables que te intimidan y te seducen a escalarlos. El camino te rompe las piernas. La cima, al llegar, no ofrece mucho más de lo que tu imaginación había abstraído. ¿Valió la pena el viaje? Sí, si tú lo decides así, como consuelo a lo inútil de una travesía que sólo sirvió para demostrarte que eres capaz de las cosas inauditas que te contarás una y otra vez para darte ánimos al final de tu recorrido.


Falsedades, mentiras. Todos somos presas por acto u omisión de verdades, cometidas por nosotros, para nosotros. Autocomplacencia, la necesidad de cerrar ciclos. Dejas una puerta abierta, no sabes si para entrar o para salir, para que otros sigan entrando o se vayan de aquí.


Aves de vuelo pesado se pasean torpemente en un gris cielo que depara la vacuidad de un inanimado ser al borde del olvido. Aves que descargan su tonada sobre sordos oídos que no desean ser salvados. Esclavos de la sociedad que anhelamos, vasallos de sus deseos, de sus intrigas, de sus imperfecciones. La aspereza de las verdades frías lima las salientes de un animal pútrido que se seca a la luz de la aurora de los amaneceres de alguien más. Mala suerte, para ti es la luz del ocaso.


Abstinencia de razón, escasez de pensamiento. Más cómodo resulta el inerte descanso que el trote de medio día, en esas mañanas que abrasan el pavimento insulso, ni una triste nube que cubra los escasos recuerdos que sudas al pasar. Sólo transitas, sólo existes, no caminas por el destino, ni huyes del punto de partida, ni disfrutas del trayecto. No te quedas porque es peor ser pisado por otros transeúntes. Te paras, caminas, corres, sólo porque de no hacerlo tarda más en llegar el fin a tu cuerpo.


Al fin, la noche llega. No ves, no sientes. Apenas oyes lo que aparenta ser un silbido de tus obstruidos conductos respiratorios. Tragas agua, licores, restos de maquillaje. Todo se amasa tiernamente en el abdomen prominente, abyecto, taponado con masas de pretextos y excusas. Ahora quieres reventar. Piensas que es la luz del tren, pero te topas con la luna. No hay peor castigo para el que desea que su idea en otro camino. Te ríes. Te mueres.



If, someday, someone of you misses this empty body, whisper to the stars...

Saturday, September 26, 2009

Porque la vida es ahora...


Por: Perro


Recicla:


Vidrio Plástico Madera


Amores Papeles (con tus escritos o no)


Metal Compostea tus errores Regala tu pasado si ya no lo usas


Tela Botellas vacías The same old fears…


Ahorra:


Agua Emociones Dinero


Alimentos Gasolina Momentos


Pensamientos Sentimientos Vida…


Sensaciones Palabras Molestias Tiempo


Tal vez alguien más los disfrute por ti.

He ahí lo frustrante de recibir una herencia…

In memoriam


Por: Perro


Sentado en la tranquilidad del entierro, el difunto sopesa las situaciones que lo llevaron a dejar de ser lo que nunca fue, y reflexiona en torno a lo muerto que supone estar vivo. El presunto interfecto se aprecia sin vida cuando sus funciones vitales dentro de un marco social cesan, cuando es la misma situación la que le arroja flores al cadáver. Hay muchas formas de morir, casi tantas como excusas para saberse muerto y actuar como vivo, semejante número como deudas quedan al partir el occiso. Se muere cuando termina un trabajo, cuando el ajetreo de la ciudad se vuelve cotidiano y da lo mismo el clima que siempre atormenta por el exceso de sol, la mojada lluvia, el frío que penetra hasta los huesos, la sequedad que se lleva las lágrimas. Se ve a la familia con el mismo gusto que el cerdo al carnicero, atenuadas verdades a medias cercenan la circulación de emociones, se gangrenan los planes y se posan sobre nosotros la pesadez por hacer las cosas y la apatía que produce no hacerlas.


Se pasa por alto la fiesta, el sonar de las campanas que anuncian otras muertes o los ruidos que procuran evitarlas, nos entierra la nostalgia, la amargura, el arrepentimiento. Se nos llenan los ojos de amaneceres no observados y las manos de callos por las cosas que nunca dejamos de hacer pero que no pretendíamos lograr. Los niveles de sueños y alegrías, de por sí escasos, se desvanecen torpemente entre velos de sinsabores y es el final trago de cerveza tibia el que ahoga ese último aliento que quería escapar, más que por señal de vida, por desesperanza. El muerto más bien es un suicida, cómplice silencioso y malsano que por efecto del autosabotaje se encamara desde las ramas más altas de la conciencia, estrujándolas, rompiéndolas, y asesta un golpe mortal al caer a un lecho de recuerdos secos y fríos. Las astillas de ese quebranto penetran poco a poco la inmadura carne que no supo ceder a los caprichos de otros actores que no supieron quedarse al final de la obra, que no hubiera supuesto el desenlace.


Trágica escena, la del cadáver al que no le informaron la hora de morir. Se va desbaratando lentamente a cada paso y deja tras de sí errores, pérdidas, ahorros… ese tiempo que guardaba para vacaciones, esas palabras que pretendía usar el día bochornoso en que se preciara de ser el centro de atención, las mil y un disculpas con los diez mil pretextos y las doscientas promesas a cumplir a futuro. Se le escapan gases hediondos de espera, de ansiedad, de risas ahogadas y sollozos que se evaporan, y riega con su pestilencia el efímero camino que recorre en busca de una tranquila tumba en dónde poner fin a su desgracia. Se le caen poco a poco las cicatrices, va por ahí chorreando sangre color rojo coraje, se lame las heridas color rosa labios y escupe saliva color azul olvido.


A su paso nadie le presta atención, pues está muerto. Ya no grita ni llama, no desvía la mirada ni la lleva perdida, es invisible pero estorboso hasta para sí mismo. Pelea contra el viento de cambio, el movimiento del aire que puede llevarle poco a poco las capas más externas de la piel partícipe del homicidio suicida, esa piel otras veces procurada, deseada, ávida de sentir y ser sentida, ahora olvidada, pisada, tatuada de pena y clavada con alfileres de desgano, de hastío, que evitan la precipitación de los pedazos de pasado que cubren el vacío cuerpo.


Tañen con hartazgo las campanas que avisan al inmundo ser que se ha demorado demasiado en la partida. Repican con sonidos de lejanos te-quieros, de amargos perdones, de inflados te-extraños, de épicos te-recuerdos. Sombría avanza la procesión de fantasmas que siempre temió pero nunca vio de frente y que hoy parten a dar el último adiós a quien deseaban enterrar vivo. Temores, dudas, objeciones, inseguridades y reclamos acompañan el fúnebre cortejo, con su llanto iluminan el paso que otros tantos ya han transitado. Una entraña del exánime se estrella aparatosamente contra el suelo y salpica, de manera patética, restos de música, imágenes, escritos, sabores y olores que alguna vez circularon por el interior de la amorfa masa desvelada.


Al terminar el camino, el fallecido se topa con su realidad pero no la ve, no la siente, no es capaz de reconocer con detalle que el purulento bulto que se refleja en ella no es otro que él (o ella) mismo(a). Con sumo pesar pero aparente placer se funden en un abrazo horrible que apelmaza los restos otrora vivos con un remolino de reclamos, de deseos, de lamentos dichos por los actores presenciales del desvanecimiento… es en vano, el muerto se ha ido.

Saturday, May 02, 2009

Terrorismo de estado


Por: Perro

Terrorismo.
1. m. Dominación por el terror.
2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

Estado.
5. m. Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano.
6. m. En el régimen federal, porción de territorio cuyos habitantes se rigen por leyes propias, aunque estén sometidos en ciertos asuntos a las decisiones de un gobierno común.

Líder.
(Del ingl. leader, guía).
1. com. Persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora.


DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición

La situación actual que atraviesa el país es extraordinariamente compleja; ya parece un buen mole: tiene de todo un poco. Pero vayamos por partes, pues esta situación amerita el análisis a conciencia de los componentes enteros de los caminos que han desembocado en lo que se vive en México:

a) Existe, efectivamente, una epidemia de un virus de gripe, de la familia Orthomyxoviridae, cuyos efectos son bien conocidos desde hace muchos años, con una alta tasa de mutaciones. El virus se ha identificado como A/H1N1. ¿Qué significa esto? Los virus de la influenza se clasifican en tres tipos principales: A, B y C. Los tipos A y B presentan 8 segmentos de RNA de sentido negativo –es decir, no se puede leer directamente por la maquinaria celular, sino requiere de la previa transcripción de la información de la secuencia a su complementaria de acuerdo con el código genético-, mientras que el tipo C sólo presenta 7 segmentos de RNA en el mismo sentido. Este último ocasiona afecciones respiratorias en cerdos y humanos, si bien es raro en comparación con los tipos A y B. Lo que hace diferentes a los virus A y B es la virulencia y la variabilidad antigénica: es más virulento el tipo A porque es más variable. Mientras que el tipo A posee 16 variantes en el gen de la hemaglutinina y 9 en el de la neuraminidasa, el subtipo B sólo posee una variante para cada uno de estos genes, lo que lo hace menos variable y por tanto más fácilmente reconocible por el sistema inmune. De las más de 100 combinaciones posibles para los virus del tipo A, sólo 6 han sido clasificadas como patógenas exclusivas para Homo sapiens: H1N1, H1N2, H2N1, H2N2, H3N1 y H3N2. Es la variación en el gen HA la que determina la virulencia de los influenzavirus, principalmente cuando se introducen segmentos de virus que tradicionalmente atacan a otras especies (Gibbs et al, 2001). Por lo que el agente identificado en relación con la expansión epidemiológica es A/H1N1.

b) Desde hace años, el presupuesto del federal para la investigación de impacto –tanto a nivel básico como clínico- en nuestro país ha sido no sólo bajo, sino que cada vez se destinan menos recursos a este rubro.

c) A pesar de las declaraciones mal informadas del titular ilegítimo del ejecutivo federal, México sí cuenta con los recursos técnicos –equipos, material, instalaciones- y académicos para hacer frente al virus y su movimiento. Lo que no existe es el apoyo necesario para que esta riqueza sea explotada adecuadamente en pro de la población mexicana. Lo que es una auténtica burla es que el Instituto Nacional de Medicina Genómica –creado, repito, por decreto presidencial en el 2004, durante la tragicomedia foxista- no haya contribuido a la determinación de un solo caso, pues la medicina genómica es una de las instancias científicas que pueden involucrarse en el análisis de secuencias y la elaboración de métodos para la diagnosis pronta y certera de la enfermedad, lo que evitaría la confusión y el consecuente reporte con falsos positivos que después deba retractarse ante informes internacionales más precisos.

d) El régimen autoritario de este país ha sacado a México de la clasificación “Economía emergente” y la vemos hoy reptando por su supervivencia. El término “presidente del empleo” parece que oculta una realidad macabra: es el jerarca que emplea a México para sus intereses y los de una reducida piara. La carencia de sistemas autopoyéticos basados en el desarrollo tecnológico y por obligación, en la producción científica, nos ha relegado de la privilegiada posición de honor de cabeza latinoamericana al colero de tierra de nadie. Somos únicamente una maquiladora que consume frenéticamente cuanto ha producido sólo por una marca, no por una necesidad. Es escena común en el país la reventa, el comercio informal, la piratería ambulante, la pobreza, marginación, la delincuencia a varios niveles, el narcotráfico… situaciones que impactan negativamente en cualquier intento de crecimiento económico pero que florecen cuando la gente debe comer y no tiene otra forma de asegurarse el sustento.

e) La gente no tiene la educación suficiente como para entender qué es una contingencia. Vive, en su gran mayoría, idiotizada por las dos – ¿o acaso tres? ¿será cierto que Once TV modifica su programación para poder considerarse un instrumento más del estado y con ello alcanzar nivel nacional?- televisoras que dominan el mercado de los medios informativos, con un cóctel de narcóticos como el torneo de la mediocridad de fútbol, la barra de telenovelas refritas, series gringas vacías, puestas en escena mediáticas denominadas por los minimentales como noticieros y programas infantiles obscenos, de contenido nulo y animaciones ridículas; en el deprimente entorno colectivo la prensa ve desvanecida su labor informativa gracias a medios de entretenimiento morboso como La Prensa, El Gráfico, El Metro, que explotan la imagen de la muerte, tan común en esta nación, aderezada con ingeniosos títulos que describen de manera jocosa la situación que llevó a término –medio o bien cocido- al despampanante cadáver que exhibe en su portada. Sólo para terminar este inciso, comento que existen incluso puestos de periódicos, casas de techo de lámina o casas rodantes oxidadas que pueden ser la descripción perfecta de la marginación, pero para sorpresa poseen una antena parabólica de Sky

f) Hay, desde hace décadas, y como herencia de la mano priísta a la que se vio sometido el país durante el siglo pasado, una ausencia total de motivación e identidad, lo que ha generado la adopción de modelos gringos de tribus urbanas como darketos, emos, skatos y demás ideales que son el reflejo de una necesidad de pertenencia, fácilmente entendible en nuestro vecino del norte pero inexplicable en el contexto histórico y cultural tan rico que posee México. ¿la causa? Durante años, la persecución del indígena por su condición de indígena provocó un rechazo profundo a esta identidad, aunado a la idealización del modelo occidentalizado de estética corporal. Esto provocó sectorización de la población y división en estratos basados en el poder adquisitivo, el color de piel, el apellido de alcurnia y el acceso a la educación. ¿la consecuencia? Imbéciles de la talla de Federico Döring, Agustín Carstens, José Ángel Córdoba Villalobos, Vicente Fox Quesada y otras alimañas salidas de las entrañas ultraconservadoras pero a final de cuentas paridas en territorio nacional, que se empeñan en hundir más aún al pueblo en su ignorancia, en su tristeza, en su desesperanza.

g) El poder otorgado a unos cuantos en forma jerárquica genera cascadas de escurrimiento amorfo del mismo sobre aspirantes a un mínimo puesto que los empodere y les haga crecer elevadas alas con las que pretenden hacerse sentir sobre sus subalternos, que harán lo mismo hasta que el puesto les rinda. La generación de vicios inexpugnables tan arraigados como lo son los sindicatos sólo ha entorpecido el desarrollo o por lo menos la salvación de la sociedad mexicana: las decisiones colectivas las toma un grupo de líderes que manejan, por sobre las necesidades básicas de estos grupos, sus intereses para garantizar votos, marchas, paros, apoyo, huelgas, a cambio de posiciones políticas, dinero, permanencia en el poder. A la masa la han hecho estúpida, negando su valía individual, su fuerza como persona, su poder de decisión.

h) Las empresas farmacéuticas tienen el apoyo del ejecutivo federal para hacer con la salud de los mexicanos lo que se desee. Ya no se requiere que tengan una planta en México para garantizar la libertad de distribución, lo que permite esquivar las especificaciones mínimas de calidad que exigen la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos (FEUM), la United States Pharmacopeia y la British Pharmacopeia, entre otras, lo que quiere decir que no se cumplirán, necesariamente, los estándares de calidad tales como uniformidad de dosis, límite de arsénico y metales pesados, tiempo de disolución y otros más que impactan directamente sobre la salud del consumidor. La Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) no exige que se cumplan cabalmente los requerimientos que se señalan en la FEUM y en la Ley Federal de Salud, siendo reconocido por muchos como uno de los organismos más corruptos con que cuenta el gobierno. De manera adicional a todo cuanto antecede, se aprueban leyes con poca discusión y que impactarán de manera negativa en el estado de salud de la población: se limita la salida de muestras de DNA o cualquier otra que contenga material genético del país y queda relegada la responsabilidad de autorizar o denegar el tránsito de estas muestras al Instituto Nacional de Medicina Genómica, que podrá aprovechar la necesidad de incorporar los protocolos para autorizar la salida del material genético, para servirse de ellos y hacer piratería académica. Esto se atenúa con la disminución de la probabilidad de que ocurra biopiratería, lo cual es positivo, pero en definitiva centralizar de esta manera la posibilidad de colaboraciones con el extranjero es una forma de asfixiar los intentos de hacer trabajos de calidad en territorio nacional, dado que no existen suficientes fondos para comprar reactivos y equipo en todos lados y por tanto se limitarán la cantidad y resolución de los estudios. De manera paralela, maniatar al científico mexicano supone el incremento de la fuga de cerebros a terrenos más fértiles.

Con el extenso panorama descrito, ahora nos avocamos a la problemática de la epidemia de A/H1N1. Es indudable que dicha epidemia existe, y no nos han mentido en torno a su peligrosidad, en particular porque la diseminación del agente es por vía aérea. El grave problema es la desinformación que se ha generado, las cifras infladas, los casos mal diagnosticados, y esto es utilizar el miedo como política de control, de sumisión de un pueblo inculto. Es la mayor ofensa que puede recibir una nación: que sus propios dirigentes lo consideren tan ignorante, tan poco crítico y consciente de la situación que puedan manipularlo con un par de escenarios montados.

La epidemia era una situación esperada de manera natural porque nuestra propia naturaleza, sociedad y cultura nos han predispuesto a ello; sin embargo, aprovecharon –no causaron, como muchos acéfalos afirman en mails escritos con apenas dos neuronas y una visión freak de la situación- la enfermedad para distraer la atención y soltaron diversas bombas en varios terrenos donde hasta una población taciturna como la nuestra podría haber levantado la voz –que, dicho sea de paso, de poco sirve en este rincón del mundo-.

No se trata de un levantamiento de la economía y la creación de un nuevo orden mundial que saque de apuros a un ya desahuciado capitalismo, pues la inyección de las cantidades de dinero de unas instancias a otras no son suficientes para tal cambio. No es que pretendan encubrir la devaluación del peso: ya está devaluado. No pretenden justificarlo con la inactividad económica parcial que se vivió en estos días, pues vivimos el desempleo y la inseguridad. Si alguien sale beneficiado de esta situación –a menos que sea puesto en evidencia- serán la industria farmacéutica y los supermercados a mediana escala por los rumores que un pueblo ignorante creyó como la biblia y las palabras de dios a través de su representante en el cuerno de la abundancia: el cardenal Norberto Rivera y su manada de pederastas fundamentalistas de la derecha más rígida del país. Pero el rescate no es, como se ha especulado, una ayuda económica descomunal, ni es el dinero que la gente ha dejado de percibir por inactividad ni el que destina a la compra desinformada y dominada por el pánico de medicamentos, cubrebocas, lentes, alcohol, guantes y demás instrumentos que si bien ayudan a controlar una epidemia de esta naturaleza no deben ser tomados como barrera absoluta. El rescate es al demacrado poder de la nación, el gobierno espurio, presidente indigno, que ahora disfrazado de bata blanca pretende pintarse como el salvador, el mesías de un pueblo, vanagloriarse de traer a México lo que en mucho tiempo ni siquiera se consideró y que resultó necesario para el monitoreo de la diseminación del agente infeccioso entre los pobladores: laboratorios, tecnología, CIENCIA. Risible, por demás, su actitud, tomando en cuenta su linaje predecesor: gente que ha especulado con la desaparición de la educación pública, con la privatización de uno de los pocos recintos académicos reales con que cuenta el país -porque Universidad sólo hay una-, una jauría que ha hecho burlonas contribuciones de menos del 1% del presupuesto anual a la investigación.

Aprovecharon la oportuna interrupción de actividades –pues es una medida adecuada ante un brote de esta naturaleza- para tomar decisiones que recuerdan a los párrafos más ácidos de 1984, de George Orwell, como la posibilidad legal de intervenir redes telefónicas, llamadas por celular, espiar e irrumpir en la intimidad del hogar con el fin de evitar el libre pensamiento, la libre palabra, la crítica, de los pocos que aún pueden preciarse de ese lujo. Se aprobó la llamada Ley del narcomenudeo que contempla la portación de drogas para consumo personal por la población general, algo que se podría considerar como una decisión madura de un gobierno que confía en la crítica de su pueblo, en su madurez como sociedad, pero que en realidad sólo sirve para embrutecer más a la intelectualmente empobrecida juventud y acrecentar la venta de estupefacientes en cantidades menores, seguramente producto de las propias organizaciones delictivas gubernamentales. Se establecieron los salarios máximos que se podrán imponer los servidores públicos, que a final de cuentas no entiendo en lo personal, pues si de por sí ganan lo que quieren con actividades ilícitas, ¿qué clase de descaro es ése de limitar su sueldo? Por último, pero no menos importante, se aprobó la enmienda a la Ley del Seguro Social en torno al out-sourcing –modalidad por la que se contrata a un individuo temporalmente, con lo que no genera antigüedad en la empresa-, que quedó a pedir de boca de los patrones de la clase empresarial del país.

Encima de todo el Instituto Federal Electoral hace comerciales, spots, estúpidos e insulsos a la mente y dignidad humanos. ¿Qué pasa por sus cabezas al decir que AHORA SÍ podemos votar y cambiar al mal gobierno? ¿Con qué cinismo declaran eso tras los hechos vergonzosos del 2006? O sea que en esta ocasión sí respetarán mi voto… ahora no habrá Hildebrando ni mentiras matemáticas ni urnas flotando en el canal de aguas negras, ni entrevistas canceladas con una risa burlona… ¿Creen que uno es pendejo? La respuesta es sí. ¿Qué hacer? Es hora de tomar nuevos caminos, rumbos que permitan crecer al país con su gente, tomar las armas que no están prohibidas, que no son detectadas en ningún lado: los libros, la crítica, la libre expresión, el amor a uno mismo y el deseo de que pueda caminar el ser amado sin miedo a ser apresado, torturado, violado, acusado injustamente, asaltado, desaparecido o, solicitando al lector el permiso de la frase, en el mejor de los casos, asesinado.


“Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.”

Salvador Allende, último discurso. Santiago de Chile, 11 de septiembre de 1973.

PD. Si van a escribir en defensa de un nivel de estudio, lo mínimo deseable es manejar la ortografía: “Asamblea General Politécnica el siguiente Jueves 30 de Abril a las 3 PM en la Escuela Superior de Economía del Casco de Santo Tomas (Saliendo del metro Normal). Es momento de la revelion y no dejar que el nivel de estudio de nuestro instituto sea pisoteado.” –Hallado al final de un correo electrónico de desinformación-.

Tuesday, April 28, 2009

En el colmo de la infamia


Por: Perro

Justo cuando los esfuerzos por preservar la salud e integridad poblacional (o lo que queda de ambas) de este país, en el momento en que la veracidad en el diálogo y la credibilidad era fundamental, una vez más nos damos cuenta de quién ha robado nuestro voto para servirse del pueblo. Dictador, despreocupado de la población, deseoso de hacerse crecer las cuentas, la cartera, empedernido servidor del extranjero profanador en pos de migajas, Felipe Calderón cometió un atentado, un crimen contra la salud: vendió este patrimonio al mejor postor. La SSA tenía conocimiento de casos desde marzo, cuando la visita de Sarkozy se vio teñida de un ambiente tenso y con cobertura parcial de los medios. La estrategia: el negocio.

Aprovechando el momento, tras filtrar minuciosamente a favor de sus intereses, saca ventaja de una necesidad que es SU RESPONSABILIDAD, en tanto “jefe” del ejecutivo, en tanto causante de la afección de la población: aprobó la instalación de una planta de producción de vacuna contra la influenza estacional y pandémica a Sanofi-Aventis en Ocoyoacac, Estado de México. La transnacional invirtió cerca de 100 millones de euros en la construcción de una planta que llevará a cabo la manufactura de la vacuna de ahora en adelante, en acuerdo con el gobierno federal y en presencia del Secretario de Salud, el mentalmente poco agraciado “doctor” Córdova Villalobos. Esta actividad estaba tradicionalmente desarrollada por Birmex, orgullosa empresa paraestatal a cargo de expertos del Instituto Nacional de Virología, y que era autosuficiente en la producción de dichos insumos –por lo menos a nivel estacional- y proveía al IMSS y otras instancias gubernamentales con tales biológicos. Bien, el juego es perverso: con la firma del acuerdo, se deriva la producción y por tanto, el dinero a cambio de la misma, de la paraestatal a la internacional, con lo que algunos retazos podrán mordisquear los anteriormente denunciados criminales. Planean inaugurar la planta en el marco de los festejos del bicentenario de la independencia… supongo que su sentido del humor irónico, malintencionado, oscuro, los ha de hacer sentir muy ingeniosos. Gracias, maldito enano pendejo, por quitarnos un poco más de esperanza de salir adelante, por quitarnos empleos de investigadores para cambiarlos por contratos de out-sourcing en una transnacional. Gracias por elevar los costos de la salud en un país donde a duras penas alcanza el mal distribuido presupuesto para sobrevivir.

La orgullosa nota, a continuación: http://en.sanofi-aventis.com/binaries/20090309_mexico_flu_en_tcm28-24323.pdf

“Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su
PLANTA tu suelo,
piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.”

Agradezco al científico vagabundo no aficionado Vaast Macin por colaborar con sus aportaciones documentales a la elaboración de esta entrada

Crónica de una epidemia anunciada


Por: Perro

Es por demás conocido que carecemos de muchas cosas. Carecemos de un sistema eficiente de asistencia médica y políticas de salud acordes a nuestras necesidades. No tenemos un gobierno federal que se preocupe por preservar la integridad de la nación, de sus habitantes, de su cultura ni de su estado de salud. Pero el pueblo no se queda detrás: no exige, no se informa, permite que pisen sus derechos o los cambia por despensas, por alimento, y claro, no se critica esto porque por desgracia antes que la conciencia está el hambre. Prostituyen al indígena en las poblaciones para darle el nombre de folklor, “folklor latino”, para atraer más turistas e inflar los bolsillos de los administradores de hoteles e infraestructura turística irresponsable.

Hoy, la reflexión va en torno a lo que ha llevado a la epidemia de influenza que vivimos en el país, y no es precisamente el virus, ni la gente, sino el mal gobierno, el principal responsable de que se desarrolle el problema como hasta ahora. En la mañana, en un discurso del presidente de los EEUU, se señaló la importancia que tiene la ciencia hoy en día para hacer frente a este tipo de contingencias. Tienen un programa de vigilancia epidemiológica permanente y una capacidad científica notable de manera tal que cualquier situación de alarma epidemiológica que pueda generarse; poseen una comunicación industria farmacéutica-instituciones de salud-gobierno para asegurar suficiencia real ante una emergencia sanitaria. EEUU dice tener 11 millones de dosis en reserva, y la capacidad para aislar, identificar y combatir al agente viral gracias a su cuerpo científico.

¿Cómo responde México a situaciones de esta magnitud?

Primero, hay que declarar cuál es la situación de México:

a) No tenemos suficiente personal competente, o equipo suficiente, o reactivos adecuados, o instalaciones seguras, para analizar oportunamente al virus, o a una bacteria, o paciente, o lo que sea. Es en teoría, obligación del recientemente creado –por decreto presidencial del imbécil Vicente Fox- Instituto Nacional de Medicina Genómica, instancia del gobierno que cuenta con los recursos materiales más no académicos para llevarlo a cabo, realizar la detección y clasificación del virus que en estos momentos protagoniza la epidemia que, al momento de escribir esto, se encuentra en fase 4 de acuerdo con la OMS –trasmisión comprobada de persona a persona-. Al 27 de abril del 2009, dicha dependencia, que el año pasado afirmara contar con el “Genoma del Mexicano” –situación por demás risible-, no ha dado la cara ni ha hecho presencia en los actos públicos donde podría haber justificado, tan siquiera un poco, la enorme cantidad de dinero invertida en su creación que no ha rendido ningún fruto, ni ha generado datos de interés, ni ha contribuido –como es deber de un Instituto Nacional de Salud- en la mejora a la atención del paciente mexicano, siendo que cuenta con la infraestructura y equipo y reactivos para llevar a cabo el seguimiento epidemiológico. Lo que no tiene es el personal capacitado académicamente, dado que la técnica la poseen, pero carecen de total capacidad interpretativa sobre los resultados que pudieran emitirse, al grado que se prefiere que sea Craig Venter –quien secuenciara el genoma humano por una técnica más rápida que la del Consorcio del Genoma Humano de los fondos públicos estadounidenses y británicos- quien se haga cargo de tal empresa.

b) Por decreto del ejecutivo, en documento publicado el 5 de agosto de 2008 en el Diario Oficial de la Federación, el “presidente” –título robado en el 2006 con ayuda del IFE- de los Estados Unidos Mexicanos (¡qué triste nombre!), respaldado por la COFEPRIS (supuestamente la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) expide el Decreto que reforma los artículos 168 y 170 del Reglamento de Insumos para la Salud donde se elimina el requisito de planta para la industria farmacéutica, lo cual deriva en que las empresas transnacionales no requieren de una planta en territorio nacional para la fabricación de los insumos de salud, lo que trae como consecuencia “mayor competencia y menores precios”, pero no genera más empleos, ni promueve la calidad, al requerirse únicamente un representante legal en el país para importar el medicamento. Esto quiere decir que no es necesario ajustarse a los requisitos establecidos por la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos para poderse comerciar en territorio nacional, con las implicaciones en torno a calidad que esto pueda conllevar.

c) Ahora bien, la población cuenta con escasos o nulos conocimientos en torno a la eficiencia de las barreras de contención que se reparten, los famosos “cubrebocas”, que son un pedazo de tela ligera cuya apertura de poro es tal que no es capaz de retener partículas virales, y además, ante la poca cantidad de los mismos, los reutilizan en varias ocasiones, lo cual no solo disminuye la de por sí escasa efectividad del mismo, sino que puede volverse un concentrador de partículas virales retenidas (si es que acaso hay algunas) que al no disponerse de manera adecuada probablemente generen un foco de infección más. Un placebo colectivo, Cristian FM dixit.


d) Hablando de la población, se debe recalcar que se trata, por lo general, de un cúmulo de gente que o bien es inmadura, mal informada, engañada, ignorante –por elección o por necesidad-, inconsciente, estúpida, pobre, desidiosa, conformista, imprudente, valemadrista o combinaciones de todas las anteriores. Encima de ello, su principal preocupación se escinde en dos grandes apartados: la real, por necesidades tangibles como la falta de alimento, dinero, trabajo, salud, etc.; y la creada, la avidez por el fútbol, por las telenovelas, por los noticieros de quinta conducidos por actores, títeres del gobierno y de la industria de las industrias, que engañan a la población con lujosos escritorios, monitores y parafernalia que ambienta el set de manera tal que el televidente cree que en verdad hay un trabajo periodístico detrás del traje, los enlaces y las imágenes. Una sociedad de corte consumista que lo único en que piensa es en la construcción de puentes –días de asueto que por su cercanía con fines de semana pretenden incorporar a la inactividad días aledaños-, en la llegada de las vacaciones, en las diversiones efímeras y estériles a las que la industria del entretenimiento les tiene acostumbrados. No presentan críticas ni cuestionan las decisiones del gobierno porque no tienen acceso a la información, ni el vocabulario necesario para entender la misma, ni les interesa en lo absoluto adquirirlo.

e) El sector más extremo de la “izquierda” política asume la información proveniente de los ya desacreditados informantes del gobierno como cortinas para disimular nuevos golpes del yunque, lo cual nada más genera confusión y desconcierto en la población, por lo tanto, desconfianza y por ende, menos adherencia a cualquier intento de promover la prudencia en la población, así como menos credibilidad a la información generada por dichas celdas anti-gobierno, anti-sociedad, anti-organización, anti-reglas, anti-todo, con carencia de auténtica crítica.

f) Tradicionalmente, la ciencia en México ha sido severamente castigada, con menos del 1% del presupuesto anual destinado a dicho rubro, cuando se otorga el 60% del mismo a mantener al ejército, en un país declaradamente anti-belicoso, con carencias de equipo, adiestramiento, líderes auténticos… dicho poder militar sólo sirve para aplacar a punta de arma de fuego a vendedores de flores en Atenco en reminiscencia de aquel 2 de octubre de 1968, para disimular una lucha contra el crimen organizado que en realidad es la introducción del Cártel del Gobierno del Cambio a la competencia por la supremacía en la distribución de estupefacientes ilegales en el país, y claro, para reprimir las inexistentes exigencias públicas de un pueblo que se ha cansado… ¿de qué?... ¡ Quién sabe! Pero debe estarlo, pues nunca asiste a ningún lado a apoyar ninguna causa, y si lo hace, como en el caso del 2006, se queda en el ya merito, tan famoso y característico de nuestro linaje. Retomando la línea del inciso, es el científico un individuo que ha renunciado al bienestar económico por el interés en desarrollar un campo que abre la puerta a la tecnología, y por tanto, a la producción y a la autosuficiencia. Campo que, como en el caso de aquél que se siembra, está seco, infértil, desatendido e improductivo, gracias a las decisiones cargadas de intereses ocultos y nada benéficos para la población.

g) En el Seminario Internacional de Influenza del año pasado (2008), no asistieron los actores que hoy pretenden combatir el avance de la epidemia. En éste se habló acerca de la posibilidad que en los próximos dos o tres años se llevara a cabo una pandemia provocada por un virus de la familia de la influenza y algunas acciones que deberían haberse tomado en consideración en aquel momento para contener más adecuadamente el brote epidémico. Existe un artículo sobre un modelo epidémico en la Ciudad de México basado en una simulación estadística que nadie ha citado ni comentado, y que bajo los supuestos matemáticos que corresponden a la situación actual, estima afección a 17 millones de mexicanos.

Ante este panorama, queda claro que poco se puede hacer: el Jefe de Gobierno anuncia suspensión de clases a todos los niveles y la población se vuelca a las calles, por 10 días de vacaciones. Les suspenden las actividades y se embrutecen en la televisión. Les dicen que usen cubrebocas que no sirven al 100% y reduzcan sus salidas, y menos del 10% hace caso a las recomendaciones, otros no saben si hacer caso y otros simplemente les vale madres su salud o la de los demás… ¿qué puede tener de interesante conservar la vida en un país donde la sobrevivencia es la regla?
Quienes emplean el cubrebocas son los asaltantes, desgraciados vividores hijos de puta, que aprovechan el anonimato que les brinda la pseudomáscara para hacer su agosto. Otros ladrones, vestidos de traje y corbata, se amparan en patentes y burocracia para hacer rendir sus inversiones en el sector salud. Unos más buscarán llegar al poder para servirse del pueblo y robar a una escala desmesurada mediante la estrategia de usar este estado de alerta sanitaria para obtener votos, o comprarlos, o promocionarse como “benefactores” al repartir el mencionado placebo colectivo entre la población.

El resultado es poco más que previsible: es alarmante. Un gobierno federal desarticulado, con poca credibilidad, que contradice a su Secretario de Salud, que contradice a la Organización Mundial de la Salud, que indica que la contingencia es de fase 4 cuando aquí las medidas son vacacionar y echar la hueva, total qué importa que cierren museos y teatros, si la gente por lo regular no asiste a ellos. El gobierno del DF intenta contener una epidemia cuyo agente menos letal es un virus que no se sabe de dónde salió, ni se sabe dónde terminará. Una epidemia que amenaza con gangrenar a la sociedad más desfavorecida, con seguir infectando millones de cerebros, con matar las relaciones con nuestros hermanos latinoamericanos esperanzados en un Tratado de Libre Comercio que ni es tratado por la unidireccionalidad de sus preceptos, que no es libre por la aplicación de aranceles al producto nacional, ni es comercio porque en esta práctica ambas partes obtienen un beneficio, cosa que no se da entre nuestro vecino del norte y nosotros: hay desigualdad, hay alevosía en sus acciones, hay ineptitud y falta de carácter para negociar en pos del bien de la sociedad productora de nuestro país.

Ésta es la epidemia que se venía anunciando desde años atrás, y que hoy sólo muestra un pequeño porcentaje de la capacidad real de destrucción que puede acarrear… y no es culpa de ningún virus.

Datos en torno a la epidemia de influenza


Por: Perro

Es una situación extraña la que se vive en el país, en particular en su capital, en las últimas horas. Es un brote y una consecuencia lógica de la falta de preparación del país para resolver dichas alertas epidemiológicas, entre otras cosas. Respecto al brote, es claro que debemos extremar precauciones. De acuerdo con gente de confianza que labora en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) en verdad no es una cepa, sino dos. Una es la H1N1 que se refiere a la que normalmente infecta durante época de invierno y tiene las consecuencias ya conocidas: se le llama gripe estacional o influenza estacional, es para la cual ya hay vacunas y para la que la gente ya vacunada está protegida, y por alguna razón, que yo atribuyo a los cambios climatológicos, parece ser que ha prolongado su tiempo de infección desde febrero (que es cuando debería haber desaparecido a nivel población, y quedar sólo presente en casos aislados) hasta finales de abril.

Por otro lado, hay una cepa que resulta ser una recombinante de 3 virus, cosa bastante difícil de entender porque por lo general sólo los organismos multicelulares con reproducción sexual son los que pueden recombinar su material genético, pero este virus es una notable excepción; hay varios virus con esta capacidad porque su RNA no está en una sola hebra, sino en varias, por lo que si dos o más virus infectan un mismo organismo, una misma célula, al momento de salir pueden mezclarse los distintos fragmentos de material genético y dar por resultado un virus nuevo.

El tratamiento con que se cuenta en la actualidad es de 1 000 000 de dosis (que no es lo mismo que tratamientos, éstos requieren varias dosis) en el DF y el gobierno del Estado de México anunció tener listos 3 600 tratamientos (no sabemos si los toman como sinónimos de dosis). El tratamiento consiste en administrar únicamente oseltamivir a los pacientes y observar evolución de la enfermedad, no hay otro tipo de medicamento que sea de utilidad, por lo menos no contra el agente infeccioso –el virus presenta una resistencia del 5,5%-; conjuntamente se puede administrar, sólo tras la confirmación de la enfermedad, algún antiinflamatorio esteroideo (cortisona) o no esteroideo (naproxeno, aspirina, ibuprofeno), pero sólo después de diagnosticado y bajo estricta vigilancia médica, eso porque de otra forma puede enmascararse algún síntoma de interés para el cuerpo médico. Por demás, las recomendaciones son las mismas que en cualquier infección de las vías respiratorias superiores a las que estamos habituados: evitar cambios bruscos de temperatura, consumir cítricos, taparse la boca y nariz con pañuelos desechables y confinarlos en bolsas exclusivas para tal fin y mantenerse bien hidratados, adicional al reposo absoluto. Esta situación únicamente aplica si el médico lo considera prudente, caso contrario, el paciente deberá permanecer internado en las instalaciones de salud para su monitoreo, en particular si presenta el cuadro de neumonía.

De ser posible, hay que evitar la movilización en transporte público y en definitiva no asistir a ninguna clase de evento o concentración masiva de personas, incluyendo pero no limitándose a: conciertos, iglesias (muy a pesar de que el Cardenal Norberto Rivera en un principio había señalado que no se suspendería la homilía dominical, seguro su dios nos puede salvar del virus), partidos, escuelas, congresos, foros, antros, bares, restaurantes, bancos, terminales de autobuses, sitios públicos de internet, centros comerciales, hospitales, cárceles, dependencias del gobierno, mítines, manifestaciones y demás.

Ningún tipo de precaución sobra cuando se trata de salud, por lo que se recomienda que a los primeros síntomas (tos seca, fiebre por encima de los 39°C, dolor corporal generalizado, cansancio, debilidad, dolor de garganta) se acuda al centro de salud más cercano y se informe acerca del inicio e intensidad de los síntomas. No está por demás insistir en que si se debe salir, se deben tomar las medidas precautorias como usar mascarilla que cubra nariz y garganta (de preferencia emplear ésta y no un simple cubrebocas que no ajusta bien a la cara), y si se empleó transporte público lavarse bien las manos con agua y jabón después de su uso, y en particular tratar de no tocar alimentos, bebidas, objetos personales o de empleo íntimo, ni entrar en contacto con niños, bebés, ancianos, mujeres embarazadas ni personas inmunocomprometidas (HIV, cáncer, diabetes), antes de haber llevado a cabo dicha limpieza.

Tal vez todo cuanto antecede suena exagerado, pero creo que un poco de "madurez poblacional" no vendría mal. No tengo noticia de ninguna contingencia epidemiológica anterior a esta en territorio nacional, y menos en esta ciudad, de la que se puede decir que es la más densamente poblada y posiblemente la más numerosa de todo el mundo, por lo que un virus descontrolado en el ambiente sería poco menos que desastroso. La gente debe entender que no son 10 días de vacaciones, sino que estamos ante un brote epidémico cuyas proporciones ya habían sido discutidas en octubre del año pasado en el Seminario Internacional de Influenza, al cual tuve oportunidad de asistir y en el que se sabía de la pronta llegada de una pandemia como la que se está desarrollando actualmente, si bien se esperaba para dentro de dos o tres años, esto por actitudes de la población derivadas de las situaciones económicas por las que atraviesa el mundo, incluyendo los medios de transporte y su uso en esta región donde nos tocó vivir. Asimismo, debemos recordar que no es cualquier virus, se trata de un pariente del que provocó la famosa Gripe Española, que en 1918 mató a 50 millones de personas, aunque expertos estiman que el número real sobrepasa los 100 000 000 de muertos por el virus, cerca del 5% de la población mundial de aquella época. Estudios moleculares sobre cadáveres exhumados de aquella época conservados en los fríos suelos de Sibera indican que en aquella ocasión la devastación se debió a la variante conocida como H1N1. Dado que este virus es nuevo y según algunos informes se trata de una recombinante entre virus de influenza aviar, porcina y humana, no está demás prevenir su contagio de las formas antes descritas.

El hecho de que sea una variante porcina no quiere decir que haya que disminuir el consumo de la carne de dicho animal ni se ha contemplado la matanza de ganado por la enfermedad, además que en la ciudad es incidental que la gente entre en contacto con cerdos, por lo que no hay ninguna restricción al respecto; sin embargo no está de más que se minimice la exposición a estos animales en lo que se logra entender el mecanismo de transmisión del virus.

Si en algo más puede contribuir mi aportación a sus dudas, estimados lectores, dejo a disposición mi correo electrónico: jrockdrigo@hotmail.com o un número celular: 044 55 3238 0795. En resumen, lo que el país requiere ahora es madurez poblacional para evitar desastres, no es que se deba caer en paranoia, ni que no esté pasando nada, las cosas en su debido lugar, pero si se están haciendo cosas de la magnitud que se han estipulado, no es en vano.