lunes, abril 27, 2009

Datos en torno a la epidemia de influenza


Por: Perro

Es una situación extraña la que se vive en el país, en particular en su capital, en las últimas horas. Es un brote y una consecuencia lógica de la falta de preparación del país para resolver dichas alertas epidemiológicas, entre otras cosas. Respecto al brote, es claro que debemos extremar precauciones. De acuerdo con gente de confianza que labora en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) en verdad no es una cepa, sino dos. Una es la H1N1 que se refiere a la que normalmente infecta durante época de invierno y tiene las consecuencias ya conocidas: se le llama gripe estacional o influenza estacional, es para la cual ya hay vacunas y para la que la gente ya vacunada está protegida, y por alguna razón, que yo atribuyo a los cambios climatológicos, parece ser que ha prolongado su tiempo de infección desde febrero (que es cuando debería haber desaparecido a nivel población, y quedar sólo presente en casos aislados) hasta finales de abril.

Por otro lado, hay una cepa que resulta ser una recombinante de 3 virus, cosa bastante difícil de entender porque por lo general sólo los organismos multicelulares con reproducción sexual son los que pueden recombinar su material genético, pero este virus es una notable excepción; hay varios virus con esta capacidad porque su RNA no está en una sola hebra, sino en varias, por lo que si dos o más virus infectan un mismo organismo, una misma célula, al momento de salir pueden mezclarse los distintos fragmentos de material genético y dar por resultado un virus nuevo.

El tratamiento con que se cuenta en la actualidad es de 1 000 000 de dosis (que no es lo mismo que tratamientos, éstos requieren varias dosis) en el DF y el gobierno del Estado de México anunció tener listos 3 600 tratamientos (no sabemos si los toman como sinónimos de dosis). El tratamiento consiste en administrar únicamente oseltamivir a los pacientes y observar evolución de la enfermedad, no hay otro tipo de medicamento que sea de utilidad, por lo menos no contra el agente infeccioso –el virus presenta una resistencia del 5,5%-; conjuntamente se puede administrar, sólo tras la confirmación de la enfermedad, algún antiinflamatorio esteroideo (cortisona) o no esteroideo (naproxeno, aspirina, ibuprofeno), pero sólo después de diagnosticado y bajo estricta vigilancia médica, eso porque de otra forma puede enmascararse algún síntoma de interés para el cuerpo médico. Por demás, las recomendaciones son las mismas que en cualquier infección de las vías respiratorias superiores a las que estamos habituados: evitar cambios bruscos de temperatura, consumir cítricos, taparse la boca y nariz con pañuelos desechables y confinarlos en bolsas exclusivas para tal fin y mantenerse bien hidratados, adicional al reposo absoluto. Esta situación únicamente aplica si el médico lo considera prudente, caso contrario, el paciente deberá permanecer internado en las instalaciones de salud para su monitoreo, en particular si presenta el cuadro de neumonía.

De ser posible, hay que evitar la movilización en transporte público y en definitiva no asistir a ninguna clase de evento o concentración masiva de personas, incluyendo pero no limitándose a: conciertos, iglesias (muy a pesar de que el Cardenal Norberto Rivera en un principio había señalado que no se suspendería la homilía dominical, seguro su dios nos puede salvar del virus), partidos, escuelas, congresos, foros, antros, bares, restaurantes, bancos, terminales de autobuses, sitios públicos de internet, centros comerciales, hospitales, cárceles, dependencias del gobierno, mítines, manifestaciones y demás.

Ningún tipo de precaución sobra cuando se trata de salud, por lo que se recomienda que a los primeros síntomas (tos seca, fiebre por encima de los 39°C, dolor corporal generalizado, cansancio, debilidad, dolor de garganta) se acuda al centro de salud más cercano y se informe acerca del inicio e intensidad de los síntomas. No está por demás insistir en que si se debe salir, se deben tomar las medidas precautorias como usar mascarilla que cubra nariz y garganta (de preferencia emplear ésta y no un simple cubrebocas que no ajusta bien a la cara), y si se empleó transporte público lavarse bien las manos con agua y jabón después de su uso, y en particular tratar de no tocar alimentos, bebidas, objetos personales o de empleo íntimo, ni entrar en contacto con niños, bebés, ancianos, mujeres embarazadas ni personas inmunocomprometidas (HIV, cáncer, diabetes), antes de haber llevado a cabo dicha limpieza.

Tal vez todo cuanto antecede suena exagerado, pero creo que un poco de "madurez poblacional" no vendría mal. No tengo noticia de ninguna contingencia epidemiológica anterior a esta en territorio nacional, y menos en esta ciudad, de la que se puede decir que es la más densamente poblada y posiblemente la más numerosa de todo el mundo, por lo que un virus descontrolado en el ambiente sería poco menos que desastroso. La gente debe entender que no son 10 días de vacaciones, sino que estamos ante un brote epidémico cuyas proporciones ya habían sido discutidas en octubre del año pasado en el Seminario Internacional de Influenza, al cual tuve oportunidad de asistir y en el que se sabía de la pronta llegada de una pandemia como la que se está desarrollando actualmente, si bien se esperaba para dentro de dos o tres años, esto por actitudes de la población derivadas de las situaciones económicas por las que atraviesa el mundo, incluyendo los medios de transporte y su uso en esta región donde nos tocó vivir. Asimismo, debemos recordar que no es cualquier virus, se trata de un pariente del que provocó la famosa Gripe Española, que en 1918 mató a 50 millones de personas, aunque expertos estiman que el número real sobrepasa los 100 000 000 de muertos por el virus, cerca del 5% de la población mundial de aquella época. Estudios moleculares sobre cadáveres exhumados de aquella época conservados en los fríos suelos de Sibera indican que en aquella ocasión la devastación se debió a la variante conocida como H1N1. Dado que este virus es nuevo y según algunos informes se trata de una recombinante entre virus de influenza aviar, porcina y humana, no está demás prevenir su contagio de las formas antes descritas.

El hecho de que sea una variante porcina no quiere decir que haya que disminuir el consumo de la carne de dicho animal ni se ha contemplado la matanza de ganado por la enfermedad, además que en la ciudad es incidental que la gente entre en contacto con cerdos, por lo que no hay ninguna restricción al respecto; sin embargo no está de más que se minimice la exposición a estos animales en lo que se logra entender el mecanismo de transmisión del virus.

Si en algo más puede contribuir mi aportación a sus dudas, estimados lectores, dejo a disposición mi correo electrónico: jrockdrigo@hotmail.com o un número celular: 044 55 3238 0795. En resumen, lo que el país requiere ahora es madurez poblacional para evitar desastres, no es que se deba caer en paranoia, ni que no esté pasando nada, las cosas en su debido lugar, pero si se están haciendo cosas de la magnitud que se han estipulado, no es en vano.

1 comentario:

IsAbEl dijo...

OOOoorale... tambien este esta buenisimo...para empezar no tenia NI IDEA de lo de la epidemia de la famosa gripe española... haber si me puedes pasar mas informacion al respecto... y en realidad creo q estan atemorizando a la gente mas de lo q deberian... no porque la situacion no sea crítica sino por la forma de plantearlo ha asustado a la gente... ademas... haber... explícame como esta eso de q ya se había planteado la posibilidad de una pandemia tal cual en octubre... si ya se habia analizado la posibilidad...xq no se hizo nada al respecto? sera solo la burocracia mexicana o es la poca conciencia de las autoridades en materia de salud la q provoco este lio desatado?.. mhm... no lo se... pero seria bueno analizarlo no lo crees?