Thursday, June 17, 2010

La Frontera de la Gramática

Por: Perro

Son algunos momentos suficientemente sublimes como para pretender transmitirlos con palabras, sin embargo, hay ocasiones que ameritan el intento.

¿Algunos?


El recuerdo de tu risa sincera, libre, a la sazón de una tarde plagada de la magia de lo sencillo.

El calor de tu cuerpo que invade mis sentidos y tu aroma que permea por toda la habitación al amanecer.

Tu espalda y tu silueta, el olor de tu piel desnuda, al anochecer, al amanecer, tus pies que contrastan con el piso y la ropa diseminada cuidadosamente por el azar.

Un abrazo capaz de vencer el frío ambiental y cercarnos aparte, en un mundo muy aparte.

La caricia que rompe con la tarde cotidiana, el toque que supera la magia del lugar extraordinario.

La llamada que asfixia al tedio de las pequeñas luchas que se libran en lo corriente del pasar de los días cuando no estoy contigo.

Tu mirada, que corresponde a la mía, a mi inquietud, a tu duda, que reta a la sociedad en la que vivimos con la fuerza de tu sentir. Y del mío. Es el reflejo de mi ser en tus ojos.



Las intenciones diáfanas en tus besos homogéneamente repartidos no dejan lugar a dudas respecto a lo que siento yo por ti, y tu por mí.

Las lágrimas que escapan a razón de las situaciones, las canciones, los poemas, los instantes, los mensajes, los textos, los abrazos y las locuras; esas lágrimas que denotan la ausencia de palabras, el exceso de sentimientos, lo superfluo del lenguaje cuando se intenta no ser redundante y lo limitada que tenemos la imaginación cuando tratamos de hacer sentir a la fracción real de nuestros sueños un fragmento de la piel erizada, de la excitación, del placer, del gusto, del amor, del cariño, de la confianza que sentimos a su lado.

Tu aliento que murmura en mi oído las palabras que soñaba mientras veía tu rostro en imágenes lejanas, las palabras que cambian el horizonte, las palabras que cruzan fronteras: TE QUIERO.

Sunday, June 06, 2010

El idioma universal I

Por: Perro


-I: Desamparo, ver. 1.0.0-


Caminas en una tarde oscura. Tres días sin comer. Sin crédito en el celular. Cinco pesos en la bolsa. Empapado por la sorpresiva lluvia de mayo en abril. Se mojó tu pasaporte, única identificación que poseías. La mochila rota. Los tenis rotos. Asoma tu dedo al frío exterior a través de tu calcetín roto. Gastritis y la molestia de la rodilla. El agua a los tobillos… el golpe de frente en el dedo expuesto con el pedazo de tubo de metal en el cual no reparaste por caminar aprisa para llegar pronto a casa, donde nadie te espera. Se fue la luz. Olvidaste cerrar la ventana: tu cama, empapada. El librero, empapado. La ropa sucia. Sin comida en el refrigerador. No hay alcohol en tu alacena. Has dormido dos horas a causa de un compromiso que se canceló. Se acabó el gas. Te das cuenta que has perdido la cartera porque no cerraste la mochila. Azotas la mochila y pega con el cargador del celular… ahora se ve inservible. Un libro cae del librero, el peso del agua hace que ceda a la gravedad: ahora las letras de Baudelaire nadan en el charco que se extiende metro y medio desde la ventana. El dolor de cabeza se torna brusco e insoportable. Suben de tono las cosas con la fiebre y el escurrimiento nasal.


-II: Éxtasis, ver.1.0.0-

Afuera llueve, El viento apenas tiene fuerza para desviar las gotas de agua hacia la ventana. No importa. El húmedo frío se cuela por entre la puerta y la ventana mal cerrada. No afecta. La poca luz que deja pasar el nublado cielo esa tarde se extingue mientras las velas apenas iluminan la habitación. Tu olor llena la habitación. Sólo se alcanza a distinguir apenas el ruido del agua cayendo cuando desaceleras la respiración. Tu ropa yace por el piso de la habitación mezclada con la mía. Siento el sudor en mis manos y en tu piel, cálido, indistinguible el uno del otro. Disfruto tu tersa piel deslizarse bajo mis palmas y tu cuerpo moverse al compás del deseo. Me besas, me muerdes, mientras todo adquiere un nuevo tono. Puedo atreverme a decir, por tus besos, que me quieres, que esta tarde morará por siempre en nuestras mentes. Puedo aventurarme a pensar que el abrazo en el que nos fundimos, que el calor que intercambiamos, que tu olor a perfume, lápiz labial, shampoo, sudor y saliva que se mezcla con mi menos agraciado aroma, son indicativos de pasión entre nosotros.

Hay al alcance de la mano un líquido fresco que disipa con su ingestión un poco del calor y devuelve la noción del clima exterior. Agitada aún, te alcanzas a acomodar de manera tal que mi cuerpo cubre la totalidad de tu extensión, de espaldas a mí. Agarras mi mano y la colocas sobre tu muslo, me obligas involuntariamente a la caricia. Te tomo de la cara y te beso. Es tu respuesta la más dulce y más agradable que podría haber esperado jamás. Tapo nuestros cuerpos con una sábana que escapó de la batalla recién librada y su textura ligera y suave pronto conforta nuestro cansancio e invita al sueño. La tarde se extingue mientras reposamos uno junto al otro, con el calor (físico, emocional) suficiente para que ese anochecer no perturbe el momento. 

Llueve profusamente.

Farmacopea de la Perdición. BESO. PRODUCTO PSICOA(DI)CTIVO.

Por: Perro

Contiene no menos de tres segundos de fugaz y pasajera sensación de cercanía.



Cada beso contiene:
Picardía 1 dosis
Lisozima al menos 200,0 mg

Ternura c.b.p. hacer sufrir a la contraparte analítica ante la privación del mismo


Descripción: Efímero contacto tibio, de sabor variable entre dulce y amargo en función de la etapa en que se vive, agradable al tacto y de olor característico.
El producto preparado con esmero contiene no menos de la cantidad de sensualidad necesaria para despertar excitación (tanto en el analizador como en quien proporciona el beso).


SUSTANCIAS DE REFERENCIA: Ésos labios que no permiten el olvido, ésos que el pasar de los años no los arruinan sino que los hacen más deseables, ésos que la distancia y el tiempo hacen más irresistibles…


ENSAYOS DE IDENTIDAD


A. MGA 2002. Análisis de conducta
Preparación de la muestra: Se toma al analizador por la cintura, por la cadera, por la espalda o por donde se deje. Puede ser o no necesaria la experiencia en el manejo del mismo.
Procedimiento: Con la mirada clavada en los ojos, o no, suavemente se coloca la boca sobre sus labios y el roce y el calor de ambos cuerpos indicará la forma de proceder (MGA 0001 o MGA 0003). Si el contacto con las extremidades corporales es lento y delicado, se procede al método 0001. Caso contrario, se deberá seguir con el MGA 0003 y cualquier variante descrita posteriormente en otro documento.


B. MGA 0001. Beso suave
Procedimiento: Aunque no existe un único y absoluto método normalizado, las especificaciones que hacen que el producto caiga en esta clasificación exigen que se cumplan al menos algunas acciones básicas: i) las caricias son superficiales más no superfluas, e incluyen algunas incursiones coquetas debajo de la ropa; ii) los besos son pequeños en duración entre uno y otro, con contactos suaves y repetitivos; iii) la respiración es profunda pero pausada, se disfruta del olor del otro individuo; iv) los abrazos son suaves y por lo general no se pierden hasta concluida la operación analítica. En ocasiones, si las situaciones son propicias, el método de análisis 0001 puede virar al 0003.


C. MGA 0003. Beso apasionado
Cuando las condiciones son adecuadas, el MGA 0001 puede desembocar en el MGA 0003 cuyo procedimiento se describe a continuación.
Procedimiento: Si bien no existe un método analítico único, existen ciertas consideraciones especiales que no se deben dejar pasar durante esta operación: i) las caricias son fuertes, arraigadas a la piel o la ropa, dejan marcas y arrastran el sudor por todos lados donde atraviesan; ii) los besos son largos en duración y los contactos son profundos, involucran otras partes de la cavidad bucal adicional a los labios (lengua, dientes) y buscan abarcar grandes extensiones de dicha porción anatómica en cada movimiento; iii) la respiración es profunda, fuerte, agitada, y se puede sentir más que nada el sabor de la persona besada; iv) los abrazos se confunden con apretones de las manos en regiones anatómicas extensas y generalmente bien localizadas. Por lo general se acompañan de movimientos corporales que estimulan o simulan el acto coital y que por la misma razón puede llevar a culminar en el mismo o en actos similares.

VALORACIÓN. MGA 0004. Inspección visual. Si el análisis concluye con la finalización del beso, el método recomendado es la inspección visual de la contraparte analítica. Una de las acciones recomendadas es el contacto visual; si el análisis fue adecuado, al momento de contactar visualmente a la contraparte se podrá constatar el éxito con una sonrisa, un abrazo, una caricia o el paso directo al MGA. 0003. Caso contrario, puede presentarse alejamiento, cara de desaprobación, bofetada o algún otro procedimiento que indique no conformidad.

La muerte de un segundo

Por: Perro


En pequeños instantes de abstracción, te pienso.


Repaso tus ojos, tus caricias, tus besos. Me pierdo en el recuerdo apenas entre las miles de personas que me rodean. Solo.


Te pienso. Trato de no sentir ese temblor que sale obligado por la razón de tu memoria. Momentos. Pedazos de tiempo que me robas al no estar conmigo.


Te pienso. Veo tu andar en el vaivén de las olas, en el paso de las nubes. Tengo necesidad de olerte, de que me toques, de mirarte, de que te quedes.

Te pienso. Tú y tus errores, tus preciosos errores. Tú, perfecta por ser humana, simple, sencilla, bella cuanto natural.


Te pienso. Te pienso en el pasado, te siento en el presente, te extraño en el futuro.


Te pienso. Te pienso estando lejos. Te pienso en un momento a años de distancia. Y de tiempo.


Te pienso con ansias y te pienso con miedo. Te pienso con cariño, te pienso sin tedio. Te pienso con pasión. Te pienso en silencio.


Te pienso. ¿Qué pienso? No es una particularidad, pues es la suma de las partes siempre menor que el todo. Pienso, sin embargo, detalles que fragmentan tu ser. Partes de ti, tangibles y veraces, preciosas, fugaces.


Te pienso. Y por dentro pregunto: ¿En qué momento te saliste de mis manos y te metiste en mi cabeza? Te pregunto: ¿Es el lugar en que quieres morar? De toda manera, es sólo la mitad de la respuesta apenas tu voluntad. Te pienso. Y eso, no lo puedes controlar.


Nada está mal. Sólo está ahí.

Monday, May 03, 2010

Nostalgias Futuras

Por: Perro

Te conocí en un tiempo de inocencia cuando la presión adecuada era todo lo que necesitábamos para ser y estar. Te recuerdo en pasillos estudiantiles cuando las vidas eran un poco más perfectas, las palabras un poco menos superfluas, el futuro un poco más distante y el pasado un poco más pequeño. Mis refugios a la tormenta eran la música y el alcohol. Tus pies caminaban livianos por sobre el pasto húmedo, dejando rastros de tus pisadas en el lodo recién formado.

La responsabilidad máxima era mínima y los compromisos eran sólo con nosotros mismos. Correr era por gusto, internet era por necesidad. El dinero se iba en viajes, crepas, chelas, pasajes, libros y taxis para llegar a tiempo. La gastronomía selecta incluía sopes, tlacoyos y sus variantes, tacos de todas formas, tamaños y sabores, entremeses de aves, peces, reses y puercos a veces. Lo más extraño era inexplicable, lo más ilegal era risible y lo menos ético era superable. La universidad era el alfa y el omega de tus días, todos estaban ahí, esperando, contemplando, señalando… apestaba a camaradería en cada rincón de sus pasillos. Vienen a mi memoria tardes bebiendo cualquier cosa compartiendo momentos.

Los chismes separaban y unían a la gente. También el clericot. Y los pulques. Y la cerveza. Nos analizábamos y nos preguntábamos qué terminaríamos siendo cuando la lenta metamorfosis concluyera. Nos prometimos, nos fallamos, nos reconciliamos. Las cuatro de la mañana era aún hora prudente. Un proyecto cambiaría el futuro y en ese momento era sólo algo más que hacíamos juntos. Las distancias grandes separaban metas, no personas y menos a nosotros. Tenis, jeans, playeras, chamarras. Café. La distracción era causa de fotografía. Personas y eventos que parecían inalcanzables.


A la distancia, el recuerdo…

¿Qué fue de ese ente con el que soñábamos difusamente querer ser?

Hoy, el mundo es muy diferente. La dilución de la inocencia ha dado paso a la sensatez y la cautela. Hoy nuestras vidas se han hecho de nuevas situaciones que nos han hecho un poco más lejanos de la perfección, más insípidos, más cercanos al fin del futuro y el pasado cada día pesa más. Ya no hay refugios y la tormenta no aminora. Las pisadas en el lodo han quedado perpetradas en mi recuerdo.

La mínima responsabilidad es ahora máxima, somos responsables de nuestro destino y dependemos de nosotros mismos para subsistir, y los compromisos involucran a más personas. Correr es una necesidad, internet se ha vuelto un vicio. El dinero se va en comida, renta, pagos y taxis para llegar a tiempo. La gastronomía incluye café de mala calidad, comida para llevar, manjares de cadenas de tiendas, comida rápida, cafetería de hospital. Lo más extraño se ha vuelto cotidiano, lo más ilegal te quita la vida y la ética, contemplativa. Ya no hay alfas ni omegas, los pasillos llenos de gente e historias pero vacíos de compañeros de batalla… ahora hay rivalidades laborales y el delicado perfume de la envidia se apresta a señalar errores y mitigar aciertos. Vienen a mi memoria guerras que se juegan de noche, oscuras, hirvientes… entregar resultados de madrugada.

Los chismes separan y confrontan a la gente. También los problemas. Y los traumas. Y la rivalidad. Analizamos a los otros y su comportamiento en todo momento. Prometemos, fallamos y nos fallan, nos etiquetamos. Las cuatro de la mañana significa sueño y cansancio. Cada proyecto puede cambiar el futuro para bien o para mal. Las distancias grandes separan personas y alejan nuestros sueños cada vez más de nuestras realidades. Tacones, faldas, corbatas, carteras. Café. La distracción es causa de persecución. Fechas y cifras que parecen inalcanzables.

Thursday, April 29, 2010

El investigador de imagotipos



Por: Perro

Se cuenta que alguna vez caminó entre nosotros un individuo con paciencia como espada y memoria como escudo. Fue una leyenda mientras las peticiones sucumbían ante la pericia suya de poner en sólido lo que abstracto un día fue. Era el investigador de imagotipos. Con una sola descripción, podía decir si el logo, escudo o imagen a utilizar tenía algún parecido con el diseño empleado por otro acaso.

Soberbias demostraciones de capacidad mostraba al rechazar imágenes una y otra vez, y daba cátedra perfecta ante la duda de los aventureros que a su consejo acudían antes de emprender la difícil tarea de elucidar el aspecto de un ícono futuro. Era capaz de encontrar cualquier diseño en su imagoteca, clasificándolos primero por forma aproximada, luego por tipo de diseño. Pero el genio humano es el único capaz de derrotar al genio humano, y a falta de diseños sencillos y básicos (una tijera, un can, un árbol acaso) se fueron complicando con imágenes complejas: atardeceres, animales fantásticos, actos…


El investigador de imagotipos fue cada vez tardando más y dudando más y sudando más ante las peticiones especializadas de los clientes. “¿Es que acaso ya tiene registrado un delfín que juegue ajedrez?” “¿Será posible me indique algo con una niña en un columpio?” “Bueno, y una adolescente?” “oohh… ya entiendo… ¿y qué tal que está irritada?”.


Proseguían y aunque tardaba, volvía con una respuesta, o una aproximación a la respuesta, o una mejor idea. Pero el investigador de imagotipos cada vez pasaba más tiempo en su imagoteca buscando y acomodando y categorizando cada nuevo logo, cada nueva idea… y ahora ya no bastaban las asociaciones anteriores, sino que había que subespecializarlas… animales… no, ya no: ahora en órdenes; máquinas… sí, pero, ¿de qué tipo?; verbos… ¿transitivos o intransitivos? Y… ¿qué animal lo efectúa? ¿se ayuda de una máquina?...


Y dejó de ver el mundo. Pero el mundo no se detuvo. Y entonces venían los poseedores de las dudas con ideas y cosas y objetos cada vez más lejanos y más personales y más mezclados: Una flor de la fruta de la pasión, un condón texturizado, el perfume de una tarde con llovizna pero soleada brevemente en un abril fresco… y cada vez costaba más que el referente de las ideas tuviera todas las ideas en su cabeza, y se volvía obtusa y brusca su mente.


El día que sucedería el final de sus días, antes que el agobio le llevara a la tumba, se cuenta que llegó una joven a preguntar por un diseño que le volcó el corazón. Suave y tímida, preguntó: -Señor Investigador de Imagotipos, ¿acaso hay alguien, que con afán de vender, ya haya usado al amor como imagen?-.

Monday, April 05, 2010

A quien corresponda:



Por: Perro


Por este conducto me permito distraerle de sus actividades (las cuales seguro serán muchas y mejores que leer este texto) para solicitar de la manera más atenta responda una pregunta, que jamás pretende ser un reclamo:


¿Por qué?


¿Por qué? ¿Por qué se aparece en mis sueños, por qué no deja en paz mi descanso? ¿Por qué de pronto el mundo parece tan grande y tan pequeño sin usted? ¿Por qué se resiste a compartir un pedazo de planeta en un trozo de tiempo si hemos antes coexistido en esta realidad?


¿Por qué? ¿Por qué no nací distinto, más afín, más irreal? ¿Por qué no hablé antes? ¿Por qué no habló después? ¿Por qué tuvo que pasar tanto tiempo y luego el tiempo se acabó?


¿Por qué? ¿Por qué nos conocimos? ¿Por qué congeniamos? ¿Por qué la esperanza y los caminos y los poemas? ¿Por qué las fotografías, las caminatas, las noches? ¿Por qué las canciones, los momentos, las incógnitas? ¿Por qué el razonamiento limpio, la congruencia en los actos, la cordura en los pensamientos? ¿Por qué las preguntas, y más aún, por qué las respuestas?


¿Por qué? ¿Por qué el pasado cada vez más grande y más cierto y más sabio y más eterno y más incorruptible? ¿Por qué el futuro cada vez más tosco y más incierto y más gris y más seco y más raso y más estéril? ¿Por qué la tranquilidad del desierto, la tormenta en el mar, y ese paraíso? ¿Por qué tan lejos?


¿Por qué? ¿Por qué la ilustre figura de su cabello con sus manos y esa boca con sus labios, sin olvidar mencionar la estética de su silueta, con esas manos y la piel, y el olor, y seguramente el sabor, y los ojos, con esas pestañas y sus movimientos, y el suspiro y la saliva, y el abrazo y la negativa, y la marcha siempre aprisa?


¿Por qué no?


Sin otro particular por el momento, me despido deseando tenga usted una agradable madrugada, mañana, tarde o noche, y quedo de usted para cualquier aclaración que considere pertinente.



A T E N T A M E N T E



Cualquiera que haya estado enamorado de usted (firmado con gotas de licor).



PD. No espero su respuesta.

Monday, March 29, 2010

Suicidio en dos actos



Por: Perro

Primera parte


No era el sendero que deseabas tomar. Sin embargo, lo has recorrido ya con enferma sobriedad. Dista mucho de ser el trabajo perfecto, pero cada día le encuentras un nuevo pretexto. Caminas por los pasillos y empiezas a sentirte cómodo de comer ahí la chatarra que encuentras por entre las calles aledañas, principias a recordar el camino de tal forma que puedes avanzar unos metros sin encontrar obstáculos.

Comienzas a pasar más y más tiempo con menos y menos lamentos; el recuerdo de las tardes y noches en situaciones más acordes con la utopía de otros trabajos es cada vez más nostálgico pero más recuerdo.


El sueldo permite que compres una actitud de desenfado y justifiques el abandono de tus inquietas actividades anteriores, te entregas al empleo en pos de los reclamos y premios de tus jefes. Cada vez tratas de enterrar más los recuerdos del sabor de la libertad de sobrevivir con lo que te hace feliz, más que de vivir con lo que puedes hacer para gente que no le importa conocer siquiera un poco más del ser que habita en ese cuerpo.


El ajetreo de la recién adquirida vida diaria se ha vuelto parte de las razones por las que no tienes tiempo para cambiar el rumbo, mientras que lo adquirido a través de tu salario te ha envuelto en una cadena de deudas y recompensas que hacen más necesario tu nuevo trabajo. Te ha atrapado el capitalismo, felicidades, eres uno más de los que ha escogido la vida


Con un poco de manejo adecuado, de sucumbir a los deseos monetarios de tus propietarios, un día te ascenderán, tal vez tengas la oportunidad de arruinar una vida o dos, y te den un sueldo que te alcance para “vivir como blanco a costa de trabajar como negro”. El reclamo de tus mal meditadas elecciones se hará patente el día que a bordo de tu flamante vida, pases frente a la inmutable sede de tus antiguos flirteos con un mundo mejor, con una postura libre y con un lugar que tal vez te trató mal, pero al menos te conocía.


Segunda parte


No era el sendero que deseabas tomar. Sin embargo, lo has recorrido ya con enferma paciencia. Dista mucho de ser la vida perfecta, pero cada noche le encuentras un distante nuevo sueño. Caminas por tus pasillos y empiezas a sentirte más tranquilo de suspirar los recuerdos de un pasado que no pudo encontrar en el presente un futuro, principias a recordar su presencia de tal forma que puedes avanzar unos metros sin vacilar.


Comienzas a pasar más y más días con menos y menos llantos; el recuerdo de las vivencias y momentos en situaciones más acordes con la fantasía de tiempos más exactos es cada vez más nostálgico pero más recuerdo.

Su ausencia permite que tomes una actitud de abandono y justifiques la entrega de tus momentos a los anestésicos necesarios, te pierdes en el empleo, en el estudio, en los bares, en pos de los recuerdos que no son más. Cada vez recuerdas más el sabor de la libertad de un momento feliz y simple en sus brazos, un beso, una palabra, una mirada, un destello que despertaba en el ser que habitaba en este cuerpo.


El letargo de la recién adquirida ruina diaria se ha vuelto parte de los sinsabores por los que no tienes oportunidades de cambiar el pasado, mientras que lo adquirido a través de tus vivencias te ha envuelto en una serie de dudas y tristezas que hacen más deseable tu anterior andar. Te ha atrapado el valemadrismo, felicidades, eres uno más de los que ha escogido la muerte


Con un poco de manejo inadecuado, de sucumbir a los deseos alcohólicos de tu cerebro, un día te matarás, tal vez tengas la oportunidad de arruinar tu vida una vez más o acaso dos, y te den un golpe que te alcance para recordar que “el que a hierro mata, a hierro muere”. El reclamo de tus mal meditadas elecciones se hará patente el día que a bordo de tu desfigurada vida, pases frente a la inmutable sede de tus antiguos deseos de un mundo mejor, de un sueño libre y de una experiencia que tal vez te trató mal, pero al menos te quería.

Friday, March 12, 2010

Once upon a time...


Por: Perro

Se admiraba por las imágenes que provenían de todas las escenas que se pintaban a su paso. Una mirada jugueteaba a encontrar formas conocidas entre los distintos espacios-tiempos retratados en las paredes de un pasillo interminable. Las mil posibilidades que se esconden tras cada cita con el pasado y el futuro la asombraban.

Un campo regado de aromas frescos de primavera, el frío del invierno que recuerda que ningún otoño es eterno, un amanecer que oculta tras de sí los anocheceres que deja a su paso. El rojo, el azul, el amarillo… un pálido violeta que asoma en el centro de sus pupilas y se desvanece en el sueño del vuelo, en la inmensidad de un paisaje que no existe.

El beso más nítido, más sincero… el dolor de la partida. El mismo pasto que ameniza una tarde naranja cubre cementerios en mañanas más lejanas. Imágenes la perturbaban conforme no ubicaba su inicio y a veces desconcertaba su desenlace. Las manos que tejen historias de rumbos conocidos y aventuras confortables. La cálida mirada de un amor que nunca muere. El cabello más hermoso que jamás hubiese visto emanaba canciones de espera que recorrían las paredes y se desparramaban en aceitosos colores que eran pisados a su paso.

Embriagantes desfiles de sabores que nunca había probado pero que de extraña manera le recordaban los eventos que habrían de venir y que jamás previó. El frío del agua matinal en febreros soleados y el calor de la sopa maternal de aquellas noches al final del año. Una sensación de aprecio por cadenas impuestas que evitan que despegue: el miedo a alcanzar horizontes. Toma una mano y siente al otro, vivo, siente lo que despierta en él. Agridulces tintes nublan su visión periférica mientras se derriten las cadenas, cortinas de humo envuelven su ser y lo despojan de la cómoda prisión.

Está a centímetros de los ojos que más podrá amar jamás: familiares pero olvidados, el pasado ha hecho que pocas veces los haya visto con intención. De pronto se agolpan las imágenes sobre su frente inmediato: olor a flor de amanecer, canto del ave de cuatrocientas voces, una fuerza geológica, un mar profundo y desconocido, la estética absoluta, el tacto de la mariposa que desciende, mirada de mujer, intuición de niña, sueño mitigado por realidades relativas a pasados y personas y tradiciones y cultura, suaves instintos avivados por sensaciones de un amanecer, miedo con hedor y bravía fría, ternura maltratada y coraje mal habido. Labios imposibles, ojos improbables, se arquean las cejas simultáneamente en la imagen y en su ser. Ante sus ojos se construía contra su voluntad el ser más maravilloso que jamás hubiese visto, destellos de locura impregnan cada detalle vívido y lo enfatizan delicadamente.

No eran más que espejos…

Thursday, February 18, 2010

Destrozos

"Riesgos infinitos" por Perro


Por: Perro


Y sólo estaba esa noche con su whisky.


Y la noche cubría la atmósfera de dudas. Elegantes se agolpaban los errores por los pasillos inundados en olores a pasado y siluetas perpetuas de escenas que marcaban con trazos finos de madera un concierto de sensaciones pasajeras que nunca huyeron.


Una única petición al vacío frío: hazme el amor como si fuésemos desconocidos. Que no importen los pasos pretéritos, que no se cuelen esta noche las incertidumbres que se quiebran al avanzar el futuro sobre ellas.


Y esa noche que duró más de mil trescientas lo condenó a la conciencia de una vida perdida.