lunes, diciembre 28, 2009

Another star...


Por: Perro


Pocos momentos duelen más que aquellos en los que perdemos contacto físico con lo que queremos. La muerte es un estado de equilibrio con el universo, el instante a partir del cual regresamos a los elementos constitutivos de nuestro ser biológico y contribuimos a la entropía que nos rodea. Desde este breve espacio, al momento en que este 2009 agoniza, un agradecimiento por haber hecho diferentes nuestras vidas a todos aquellos que nos dejaron de acompañar…


Al ser parte de un cosmos no estático, nuestra materia se funde de nuevo con las sustancias estelares tarde o temprano y nuestros cuerpos vividos, las experiencias recorridas o aquellas que recordamos quienes seguimos en este plano, consistentemente pasan a formar parte de la materia prima para nuevas posibilidades.


Nada es para siempre en la tierra, sólo un poco aquí

Nezahualcoyotl, s. XV

miércoles, diciembre 16, 2009

Estigma II


Por: Perro


Claro que se volvía loco por ella. Pero, ¿cómo no iba a ser? Una mirada profunda, libre, acaramelada sin empalagar. Unos labios coquetos, limpios, severos. El cuerpo delicado, deseable, de ésos que ceden al tacto sin mucha batalla.


Que fuera lo que tenía que ser, la apuesta incorrecta cuando se sabe perdido el juego. Un paso. La lengua humedece sus labios. Los ojos se esconden tras un poco de cabello que cae suavemente sobre el rostro, que se encuentra hacia abajo, ligeramente, para dar más énfasis a los destellos que escapan del par de iris. Las manos, delicadas, rematan en unos dedos juguetones, cálidos, con pequeñas gotas de sudor ínfimo, prístino. El cuello, la piel del cuello, encabronadamente tibia, con la certeza de que cede al tacto adecuado.


Otro paso. El mundo encima. No es cualquier cerebro el que tienes delante tuyo. Una compleja personalidad abrasa las palabras a su paso y las convierte en inocua ceniza, más por defensa que por placer. No es cualquier palabra la que logrará abrir los oídos de semejante mujer, no. Una vida más allá del dolor y las mentiras. No superflua, no dormida.


Otro más. ¿Cómo piensas continuar? ¿Es acaso triunfal el haberse puesto al frente? Una chica segura de sí misma, una mujer completa. ¿Es la mano temblorosa lo que desea acariciar su cabello? ¿Será la boca reseca quien propine un beso?


Ella reacciona, voltea a otro lado. ¿Perdió el interés? ¿Perdí la batalla? Perdió el destino otra historia? Carga con el estigma de ser perfecta, no autoimpuesto, tal vez ni siquiera consciente. Tus nervios te delatan. Un movimiento en falso y se irá. Otro paso. Y otro. Y… una llamada al celular.


Todo se ha acabado, todo. No más nervios. Una sonrisa y algunas palabras sueltas cercenan tus previos pensamientos y te arrojan a la cara el hecho ineludible: la perfección, por más estigma, nunca viaja sola.

Deja de enamorarte, Vol. 04


Por: Perro


Y mientras el dulce éter se mete en mis venas, escribo los párrafos de un consejo que sería bueno que siguiera en el futuro… lástima (acaso) que tu partida evitará que lo haga, dado que me sumiré en la inconsciencia que otorgan las sustancias químicas a los aventureros que se animan a recorrer sus infinitos canales.


Una luna para dos amantes… tus besos me cubrían el cuerpo mientras mis caricias tocaban tu alma. La tibia sensación del cariño que emana de lo más profundo y culpable de tus entrañas bañan este animal De pronto, la banal pregunta, el maldito pasado, la imposibilidad de mentirle a tus ojos negros como mi destino… Sólo dos palabras bastaban, y sólo tres empleaste: has acabado conmigo. Mis errores pasados opacaron nuevamente mis intenciones actuales. Tus cabellos se transforman en la falda que ahora desearía poder abrir, falda que cubre el sitio al cual mis explicaciones pretenden llegar, aunque sé que no tendrían por qué ser necesarias. Mi pasado es lo que me ha llevado a ser lo que soy, y si puedes vivir con él, quédate, y si no, qué importa… ¿qué importa? No, no, no… claro que importa, por algo eres tú… ¿eras tú?


Mientras nos precipitamos rápidamente al fracaso, me abates a preguntas, me ciegas con el resplandor de tus lágrimas que querían obtener de mí algo que hube de ceder a mis tiempos pretéritos. ¿Qué diablos iba yo a saber que viviría tanto? ¿Por qué mis aciertos (errores) pasados pesan así?

Al final caigo en cuenta… hoy será ayer mañana… a ver cómo me explico esto delante de la siguiente persona que deseé enmarañar su cabello en mis dedos y su vida en mis despojos…


¡Qué alegre se pasa la vida

Bebiendo vino

Qué placer cada día

Recordar lo que nunca ha sido!