jueves, octubre 03, 2013

¿Entonces?



Por: Perro

2 de octubre no se olvida, ni se perdona. YoSoy#132. La CNTE y su ferviente lucha contra el despojo educativo. La memoria de Atenco. La memoria de Acteal. La memoria del ’71. Noroña alentando. Obrador convocando. Carmen Aristegui desenmascarando. Zócalo menos lleno. El narco se une para llevar ayuda a damnificados, ante la indiferencia e inoperancia del gobierno en  todos sus niveles. “Fuera peña”. No a la reforma educativa. No a la reforma fiscal. No a la reforma energética. La marcha como protesta pacífica. Las redes sociales para unir.

Entonces, ¿sí se puede?


El conformismo. Los clasistas, juniors, ladies, con sus tweets virales. El grandísimo imbécil de Los Pinos. televisa. laura bozzo. loret de mola. lópez dóriga. El teletón y su recientemente galardonado al Mérito Cívico, el parásito landeros, por llevar la batuta en la explotación del niño desfavorecido para limpiar las declaraciones de impuestos de televisa. La selección. La federación mexicana de futbol. El desinterés común. La apenas tolerable sobrevida. La reforma educativa. La reforma fiscal. La reforma energética. Los acarreados. El narco mata a miles. El ejército a más. Los infiltrados. Los molestos pequeñoburgueses con sus molestas pequeñoburguesadas y exageración del yo en el eterno reclamo de: “si no me afecta, ¡que no me afecte!”. La rosa de guadalupe. Permiso a monsanto para sembrar maíz transgénico en miles de hectáreas. La marcha como medio de exacerbación del clasismo, el odio al proletariado por parte de la clase media. Las redes sociales para externar el repudio. A muy poca gente le importa todo esto.

Entonces, ¿no se puede?


En un panorama de desesperanza, los pequeños obstáculos parecen infranqueables. El que redacta no tiene idea de cómo parar la bola de pensamientos que acaban con toda fuerza para tratar de salir a flote. Se frena Cabo Pulmo, se pierde el Nevado de Toluca y la mayoría del territorio wixárika. No al IVA en alimentos y medicamentos, lo imponen en el resto de consumibles denominándolos lujos. Vaya. En un país alguna vez considerado aspirante a primermundista, hoy es un lujo acompañarse en la vida con un amigo o familiar de otra especie. Se mantiene (o al menos esa apariencia se tenía) el bastión de la izquierda en el centro del país, y le abre las puertas y ventanas, y más de una plaza, al gobierno federal. Los estudiantes se levantan en apoyo a los maestros, y son estudiantes quienes condenan el levantamiento. El gobierno no sólo no responde a las acusaciones, sino que afirma que todo ha sido en buena voluntad y estricto apego a los derechos humanos. Sacan de prisión al hermano del ex presidente priísta carlos salinas de gortari, por falta de pruebas, en un régimen priísta. Sale una secuestradora francesa (florence cassez) por “un par de reformas”. Alberto Patishtán, profesor tzotzil, permanece encerrado acusado de matar a siete policías. Narcotraficantes trasladados sin esposar por “respeto a sus derechos fundamentales”. Estudiante y maestro y quien se atraviese es golpeado con saña, hasta brotar sangre, porque son delincuentes. El pueblo sigue aplaudiendo. Grotesco. Deleznable. Reprobable. Y los autores “intelectuales” de todo esto, empotrados en lo más alto de sus consorcios televisivos, allá, en sus helicópteros, en sus yates, en sus balcones presidenciales, encaramados por la propia masa que día a día, conscientemente o no, matan y estrujan y mutilan un poquito más.

Nueve gasolinazos en el año, y el pueblo no grita. Miles de detenidos impunemente, y sólo agradecen que limpien las calles. Para poder llegar bien puntuales a sus cafés y sus cines y sus oficinas y sus departamentos y sus pequeños destinos, que nada de suyos tienen. Pero la ilusión de la elección ficticia, mantenida durante años y años de neoliberalismo, consumismo y capitalismo delicadamente acomodados los han hecho exacto reflejo de ello: delicadamente acomodados en su burbuja. Sólo sirven para dar coraje. Minimentales exaltando las acciones de televisa, de tv azteca, del cardenal norberto, del periódico reforma, de radio fórmula, de milenio. Se sienten críticos, agasajados por sus empleados y sirvientes, sobrados de “comodidades”, twiteando dónde hay alcoholímetros, para ir de bar en bar, de depa en depa, con sus teléfonos inteligentes con más capacidad que sus propias cabezas.

Son perdonados 3600 millones de pesos a televisa, consorcio televisivo que produjo, aparte de centenares de producciones mediocres que denigran al pobre, a la mujer y al pueblo en general, la presidencia de “la república”. Resultado: 4000 millones de pesos menos el año entrante para el rubro mal llamado “cultura”. O las cuentas son molestamente, coincidentemente, desafortunadamente similares, o la más obscena representación del costo del embrutecimiento colectivo se hace patente sin que prácticamente nadie reclame al respecto. Es más, habrá quien lo aplauda. Del mismo pueblo.

La brecha entre riqueza y pobreza estalla en cada pantalla que sintonice los canales más populares de la televisión mexicana, aderezada con intolerancia, homofobia, machismo, explotación de la imagen de la mujer como objeto sexual, del pobre, del indio, del niño, del individuo con capacidades diferentes, todos ellos, condimentado con el intermitente lavado de culpas a través del patrocinio de programas de exención fiscal con una secundaria entrega de bienes a sus consumidores más acérrimos para mantener intacta la voluntad de no apartarse de su programación, en la que la propaganda de consumo radica en bebidas gaseosas, comida chatarra, insumos para la clase media (engrane por excelencia para la maquinaria consumista) como automóviles, llantas, viajes, y todo aquello susceptible de ser asociado a un status. Todo ello presentado como folklor, confort, beneficio, esperanza, bondad, altruismo, seducción, valores, moral. Y la gente lo compra. Y tal vez, sólo tal vez, es que estemos mal quienes queremos cambiarlo por no entender que esa falsa felicidad es al final felicidad para ellos. Que no todos buscamos un mundo mejor, o justo, o sabemos lo que es mejor o justo. Que cuando todas las palabras se secan, y las críticas marchitan, y las protestas callan, y las marchas se detienen, queda, ahí, escondido en lo más profundo o superficial de los pensamientos, la sentencia que mató al país por otros seis años: ¡Qué bueno que regresó el pri! Sí, ellos roban, pero dejan robar…

Se nos quiere convencer que la justicia, sea humana o divina, pondrá a cada quien en su lugar. Y mientras a sufrir y a trabajar “como negro para vivir como blanco” (la primera vez que escuché esta frase vino de un “doctor”…), porque ese es el otro candado gracias a la reforma laboral: si tienes un empleo, consérvalo como tus órganos, aunque te aplasten, porque hay 40 (millones) afuera esperando por tu puesto con la mitad del sueldo (escuchado de otro “doctor”), y entonces si eso implica ser un engrane más, un ladrillo más, un clavo más, no importa, pues está justificado, porque hay que pagar la casa (la renta), el auto, la luz, el agua, el gas, la gasolina, las colegiaturas o los apoyos, las mordidas, las reuniones, el vestido, el regalo, la visita y todo eso que contribuye a que el mundo siga siendo el mundo. Como lo conocemos. Y nada más.