miércoles, noviembre 03, 2010

Lluvia de noviembre

Por: Perro

Escogiste una tarde de lo más sencilla para partir y sin embargo, una lluvia a destiempo con un sol de atardecer primaveral, te dieron la despedida. No hay mucho que las palabras puedan decir, escritas o habladas. Me enseñaste la tranquilidad, cosa que yo desconocía. Me escuchaste cuando nadie más lo hizo y me acompañaste tanto tiempo en mis desvelos. Nunca reclamaste nada, aunque recuerdo que pedías mucho, a veces. Compartíamos gustos culinarios –prácticamente cualquier platillo era bienvenido en el hocico de los dos- e inclusive la cerveza.

Crecimos juntos en muchos aspectos, y contigo aprendí a ser un perro, a disfrutar de los olores, a perseguir sonidos, a dormir dónde y cómo sea, a tirarme al sol, a querer sencillamente por querer, a restregarme en el pasto. Pero quedaron muchas cosas que nunca pude imitar de ti. No tengo tu paciencia, tu fuerza, tu persistencia. No se reconfortar con la presencia como lo hacías tú, ni puedo actuar sencillo, ni soltar todo lo que tengo dentro con un solo ladrido.

Hoy decidiste que ya no habría más lucha, ni más dolor. Esperaste a que llegara para comunicarme tu partida y me diste la oportunidad de compartir contigo tus últimos momentos en este plano existencial.

Ma cualli ohtli, nicniuhtzin. Regresas a las estrellas de donde todos venimos y a donde todos terminaremos algún día. Dejas un vacío que nada llenará, dejas un recuerdo que siempre perdurará y dejas un camino a mi lado que nadie más caminará.

Gracias por todo.

’cause nothing lasts forever, even cold November rain…