sábado, septiembre 18, 2010

Tú estorbas

Por: Perro

Tú, que crees que en el bicentenario se festeja libertad, que crees en una revolución consumada a principios del siglo pasado, en un cambio a una democracia después del 2000, estorbas.

Tú, que te quejas del tarjetón y lo compras pirata, que pagas lugares extra en las filas, que rompes con el orden para hacer tu voluntad; que arremetes, burlas y escapas a las reglas, que compras en reventa porque los revendedores acabaron con los boletos, que te quejas de lo caro de la entrada al cine, de los DVDs y de los CDs, y los compras piratas, que te quejas de los permisos de importación y de lo cara de la mercancía importada y la compras de fayuca, imitación o robada, que te ufanas de evadir los impuestos, estorbas.

Tú, que criticas con malsana doble moral las costumbres que no entiendes, las acciones que no concibes, los gustos que no compartes, que envidias, estorbas.

Tú, que dices apoyar fervientemente causas ajenas a tu comprensión por moda, pseudo hippie, pseudo filósofo, pseudo activista, pseudo cristiano, y cuando das la vuelta, cuando nadie te ve, en lo recóndito de tu escondite, te revuelcas en la mierda de la que tanto respingas en compañía, estorbas.

Tú, que apoyas el que “México ya merece un presidente guapo” para justificar tu voto por Peña Nieto; tú, neoliberal de pacotilla, esbirro de la banca, que aplaudes impertinentemente las decisiones del ejecutivo (sí, con minúsculas, tan minúsculas como la talla -política, intelectual, física- de su representante); tú, que crees que la respuesta está en culpar al gobierno y esperar pacientemente seis años a que todo cambie; tú, que condenas al estado pero obedeces ciegamente a la empresa eclesiástica, estorbas.

Tú, microbusero imbécil, taxista irresponsable, policía de tránsito corrupto, machista, médico sin ética,  profesor sin vocación, misógino, delegado invisible, dirigente títere, secretaria inepta, reggaetonero irrespetuoso, sacerdote promiscuo, mecánico aventajado, gerente micromental, motivador sin escrúpulos, cadenero de antro, actor soez, esclavo de los noticieros y las telenovelas, devorador de televisa y tv azteca, consumidor de maseca, cocacola y sabritas, estafador violento, abogado alevoso, político de campaña, jefe incompetente, tú estorbas.

Tú, que robas el esfuerzo de alguien más y presumes de ello, que asaltas, que obtienes sexo a fuerza de violencia, que abusas del desvalido, que actúas fuera de la ley, que usas tu poder para tu beneficio, que lucras con las necesidades más humanas, que engañas; que golpeas mujeres, niños, animales, para sentirte superior y desahogado, maldito frustrado; que sobornas; que mandas matar, golpear o detener; que violas, golpeas, asesinas, traficas personas, bienes, animales, cadáveres, órganos, sexo; tú estorbas.

Estorbas tanto… casi tanto como yo y mis palabras ebrias.