martes, abril 28, 2009

En el colmo de la infamia


Por: Perro

Justo cuando los esfuerzos por preservar la salud e integridad poblacional (o lo que queda de ambas) de este país, en el momento en que la veracidad en el diálogo y la credibilidad era fundamental, una vez más nos damos cuenta de quién ha robado nuestro voto para servirse del pueblo. Dictador, despreocupado de la población, deseoso de hacerse crecer las cuentas, la cartera, empedernido servidor del extranjero profanador en pos de migajas, Felipe Calderón cometió un atentado, un crimen contra la salud: vendió este patrimonio al mejor postor. La SSA tenía conocimiento de casos desde marzo, cuando la visita de Sarkozy se vio teñida de un ambiente tenso y con cobertura parcial de los medios. La estrategia: el negocio.

Aprovechando el momento, tras filtrar minuciosamente a favor de sus intereses, saca ventaja de una necesidad que es SU RESPONSABILIDAD, en tanto “jefe” del ejecutivo, en tanto causante de la afección de la población: aprobó la instalación de una planta de producción de vacuna contra la influenza estacional y pandémica a Sanofi-Aventis en Ocoyoacac, Estado de México. La transnacional invirtió cerca de 100 millones de euros en la construcción de una planta que llevará a cabo la manufactura de la vacuna de ahora en adelante, en acuerdo con el gobierno federal y en presencia del Secretario de Salud, el mentalmente poco agraciado “doctor” Córdova Villalobos. Esta actividad estaba tradicionalmente desarrollada por Birmex, orgullosa empresa paraestatal a cargo de expertos del Instituto Nacional de Virología, y que era autosuficiente en la producción de dichos insumos –por lo menos a nivel estacional- y proveía al IMSS y otras instancias gubernamentales con tales biológicos. Bien, el juego es perverso: con la firma del acuerdo, se deriva la producción y por tanto, el dinero a cambio de la misma, de la paraestatal a la internacional, con lo que algunos retazos podrán mordisquear los anteriormente denunciados criminales. Planean inaugurar la planta en el marco de los festejos del bicentenario de la independencia… supongo que su sentido del humor irónico, malintencionado, oscuro, los ha de hacer sentir muy ingeniosos. Gracias, maldito enano pendejo, por quitarnos un poco más de esperanza de salir adelante, por quitarnos empleos de investigadores para cambiarlos por contratos de out-sourcing en una transnacional. Gracias por elevar los costos de la salud en un país donde a duras penas alcanza el mal distribuido presupuesto para sobrevivir.

La orgullosa nota, a continuación: http://en.sanofi-aventis.com/binaries/20090309_mexico_flu_en_tcm28-24323.pdf

“Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su
PLANTA tu suelo,
piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.”

Agradezco al científico vagabundo no aficionado Vaast Macin por colaborar con sus aportaciones documentales a la elaboración de esta entrada

Crónica de una epidemia anunciada


Por: Perro

Es por demás conocido que carecemos de muchas cosas. Carecemos de un sistema eficiente de asistencia médica y políticas de salud acordes a nuestras necesidades. No tenemos un gobierno federal que se preocupe por preservar la integridad de la nación, de sus habitantes, de su cultura ni de su estado de salud. Pero el pueblo no se queda detrás: no exige, no se informa, permite que pisen sus derechos o los cambia por despensas, por alimento, y claro, no se critica esto porque por desgracia antes que la conciencia está el hambre. Prostituyen al indígena en las poblaciones para darle el nombre de folklor, “folklor latino”, para atraer más turistas e inflar los bolsillos de los administradores de hoteles e infraestructura turística irresponsable.

Hoy, la reflexión va en torno a lo que ha llevado a la epidemia de influenza que vivimos en el país, y no es precisamente el virus, ni la gente, sino el mal gobierno, el principal responsable de que se desarrolle el problema como hasta ahora. En la mañana, en un discurso del presidente de los EEUU, se señaló la importancia que tiene la ciencia hoy en día para hacer frente a este tipo de contingencias. Tienen un programa de vigilancia epidemiológica permanente y una capacidad científica notable de manera tal que cualquier situación de alarma epidemiológica que pueda generarse; poseen una comunicación industria farmacéutica-instituciones de salud-gobierno para asegurar suficiencia real ante una emergencia sanitaria. EEUU dice tener 11 millones de dosis en reserva, y la capacidad para aislar, identificar y combatir al agente viral gracias a su cuerpo científico.

¿Cómo responde México a situaciones de esta magnitud?

Primero, hay que declarar cuál es la situación de México:

a) No tenemos suficiente personal competente, o equipo suficiente, o reactivos adecuados, o instalaciones seguras, para analizar oportunamente al virus, o a una bacteria, o paciente, o lo que sea. Es en teoría, obligación del recientemente creado –por decreto presidencial del imbécil Vicente Fox- Instituto Nacional de Medicina Genómica, instancia del gobierno que cuenta con los recursos materiales más no académicos para llevarlo a cabo, realizar la detección y clasificación del virus que en estos momentos protagoniza la epidemia que, al momento de escribir esto, se encuentra en fase 4 de acuerdo con la OMS –trasmisión comprobada de persona a persona-. Al 27 de abril del 2009, dicha dependencia, que el año pasado afirmara contar con el “Genoma del Mexicano” –situación por demás risible-, no ha dado la cara ni ha hecho presencia en los actos públicos donde podría haber justificado, tan siquiera un poco, la enorme cantidad de dinero invertida en su creación que no ha rendido ningún fruto, ni ha generado datos de interés, ni ha contribuido –como es deber de un Instituto Nacional de Salud- en la mejora a la atención del paciente mexicano, siendo que cuenta con la infraestructura y equipo y reactivos para llevar a cabo el seguimiento epidemiológico. Lo que no tiene es el personal capacitado académicamente, dado que la técnica la poseen, pero carecen de total capacidad interpretativa sobre los resultados que pudieran emitirse, al grado que se prefiere que sea Craig Venter –quien secuenciara el genoma humano por una técnica más rápida que la del Consorcio del Genoma Humano de los fondos públicos estadounidenses y británicos- quien se haga cargo de tal empresa.

b) Por decreto del ejecutivo, en documento publicado el 5 de agosto de 2008 en el Diario Oficial de la Federación, el “presidente” –título robado en el 2006 con ayuda del IFE- de los Estados Unidos Mexicanos (¡qué triste nombre!), respaldado por la COFEPRIS (supuestamente la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) expide el Decreto que reforma los artículos 168 y 170 del Reglamento de Insumos para la Salud donde se elimina el requisito de planta para la industria farmacéutica, lo cual deriva en que las empresas transnacionales no requieren de una planta en territorio nacional para la fabricación de los insumos de salud, lo que trae como consecuencia “mayor competencia y menores precios”, pero no genera más empleos, ni promueve la calidad, al requerirse únicamente un representante legal en el país para importar el medicamento. Esto quiere decir que no es necesario ajustarse a los requisitos establecidos por la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos para poderse comerciar en territorio nacional, con las implicaciones en torno a calidad que esto pueda conllevar.

c) Ahora bien, la población cuenta con escasos o nulos conocimientos en torno a la eficiencia de las barreras de contención que se reparten, los famosos “cubrebocas”, que son un pedazo de tela ligera cuya apertura de poro es tal que no es capaz de retener partículas virales, y además, ante la poca cantidad de los mismos, los reutilizan en varias ocasiones, lo cual no solo disminuye la de por sí escasa efectividad del mismo, sino que puede volverse un concentrador de partículas virales retenidas (si es que acaso hay algunas) que al no disponerse de manera adecuada probablemente generen un foco de infección más. Un placebo colectivo, Cristian FM dixit.


d) Hablando de la población, se debe recalcar que se trata, por lo general, de un cúmulo de gente que o bien es inmadura, mal informada, engañada, ignorante –por elección o por necesidad-, inconsciente, estúpida, pobre, desidiosa, conformista, imprudente, valemadrista o combinaciones de todas las anteriores. Encima de ello, su principal preocupación se escinde en dos grandes apartados: la real, por necesidades tangibles como la falta de alimento, dinero, trabajo, salud, etc.; y la creada, la avidez por el fútbol, por las telenovelas, por los noticieros de quinta conducidos por actores, títeres del gobierno y de la industria de las industrias, que engañan a la población con lujosos escritorios, monitores y parafernalia que ambienta el set de manera tal que el televidente cree que en verdad hay un trabajo periodístico detrás del traje, los enlaces y las imágenes. Una sociedad de corte consumista que lo único en que piensa es en la construcción de puentes –días de asueto que por su cercanía con fines de semana pretenden incorporar a la inactividad días aledaños-, en la llegada de las vacaciones, en las diversiones efímeras y estériles a las que la industria del entretenimiento les tiene acostumbrados. No presentan críticas ni cuestionan las decisiones del gobierno porque no tienen acceso a la información, ni el vocabulario necesario para entender la misma, ni les interesa en lo absoluto adquirirlo.

e) El sector más extremo de la “izquierda” política asume la información proveniente de los ya desacreditados informantes del gobierno como cortinas para disimular nuevos golpes del yunque, lo cual nada más genera confusión y desconcierto en la población, por lo tanto, desconfianza y por ende, menos adherencia a cualquier intento de promover la prudencia en la población, así como menos credibilidad a la información generada por dichas celdas anti-gobierno, anti-sociedad, anti-organización, anti-reglas, anti-todo, con carencia de auténtica crítica.

f) Tradicionalmente, la ciencia en México ha sido severamente castigada, con menos del 1% del presupuesto anual destinado a dicho rubro, cuando se otorga el 60% del mismo a mantener al ejército, en un país declaradamente anti-belicoso, con carencias de equipo, adiestramiento, líderes auténticos… dicho poder militar sólo sirve para aplacar a punta de arma de fuego a vendedores de flores en Atenco en reminiscencia de aquel 2 de octubre de 1968, para disimular una lucha contra el crimen organizado que en realidad es la introducción del Cártel del Gobierno del Cambio a la competencia por la supremacía en la distribución de estupefacientes ilegales en el país, y claro, para reprimir las inexistentes exigencias públicas de un pueblo que se ha cansado… ¿de qué?... ¡ Quién sabe! Pero debe estarlo, pues nunca asiste a ningún lado a apoyar ninguna causa, y si lo hace, como en el caso del 2006, se queda en el ya merito, tan famoso y característico de nuestro linaje. Retomando la línea del inciso, es el científico un individuo que ha renunciado al bienestar económico por el interés en desarrollar un campo que abre la puerta a la tecnología, y por tanto, a la producción y a la autosuficiencia. Campo que, como en el caso de aquél que se siembra, está seco, infértil, desatendido e improductivo, gracias a las decisiones cargadas de intereses ocultos y nada benéficos para la población.

g) En el Seminario Internacional de Influenza del año pasado (2008), no asistieron los actores que hoy pretenden combatir el avance de la epidemia. En éste se habló acerca de la posibilidad que en los próximos dos o tres años se llevara a cabo una pandemia provocada por un virus de la familia de la influenza y algunas acciones que deberían haberse tomado en consideración en aquel momento para contener más adecuadamente el brote epidémico. Existe un artículo sobre un modelo epidémico en la Ciudad de México basado en una simulación estadística que nadie ha citado ni comentado, y que bajo los supuestos matemáticos que corresponden a la situación actual, estima afección a 17 millones de mexicanos.

Ante este panorama, queda claro que poco se puede hacer: el Jefe de Gobierno anuncia suspensión de clases a todos los niveles y la población se vuelca a las calles, por 10 días de vacaciones. Les suspenden las actividades y se embrutecen en la televisión. Les dicen que usen cubrebocas que no sirven al 100% y reduzcan sus salidas, y menos del 10% hace caso a las recomendaciones, otros no saben si hacer caso y otros simplemente les vale madres su salud o la de los demás… ¿qué puede tener de interesante conservar la vida en un país donde la sobrevivencia es la regla?
Quienes emplean el cubrebocas son los asaltantes, desgraciados vividores hijos de puta, que aprovechan el anonimato que les brinda la pseudomáscara para hacer su agosto. Otros ladrones, vestidos de traje y corbata, se amparan en patentes y burocracia para hacer rendir sus inversiones en el sector salud. Unos más buscarán llegar al poder para servirse del pueblo y robar a una escala desmesurada mediante la estrategia de usar este estado de alerta sanitaria para obtener votos, o comprarlos, o promocionarse como “benefactores” al repartir el mencionado placebo colectivo entre la población.

El resultado es poco más que previsible: es alarmante. Un gobierno federal desarticulado, con poca credibilidad, que contradice a su Secretario de Salud, que contradice a la Organización Mundial de la Salud, que indica que la contingencia es de fase 4 cuando aquí las medidas son vacacionar y echar la hueva, total qué importa que cierren museos y teatros, si la gente por lo regular no asiste a ellos. El gobierno del DF intenta contener una epidemia cuyo agente menos letal es un virus que no se sabe de dónde salió, ni se sabe dónde terminará. Una epidemia que amenaza con gangrenar a la sociedad más desfavorecida, con seguir infectando millones de cerebros, con matar las relaciones con nuestros hermanos latinoamericanos esperanzados en un Tratado de Libre Comercio que ni es tratado por la unidireccionalidad de sus preceptos, que no es libre por la aplicación de aranceles al producto nacional, ni es comercio porque en esta práctica ambas partes obtienen un beneficio, cosa que no se da entre nuestro vecino del norte y nosotros: hay desigualdad, hay alevosía en sus acciones, hay ineptitud y falta de carácter para negociar en pos del bien de la sociedad productora de nuestro país.

Ésta es la epidemia que se venía anunciando desde años atrás, y que hoy sólo muestra un pequeño porcentaje de la capacidad real de destrucción que puede acarrear… y no es culpa de ningún virus.

lunes, abril 27, 2009

Datos en torno a la epidemia de influenza


Por: Perro

Es una situación extraña la que se vive en el país, en particular en su capital, en las últimas horas. Es un brote y una consecuencia lógica de la falta de preparación del país para resolver dichas alertas epidemiológicas, entre otras cosas. Respecto al brote, es claro que debemos extremar precauciones. De acuerdo con gente de confianza que labora en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) en verdad no es una cepa, sino dos. Una es la H1N1 que se refiere a la que normalmente infecta durante época de invierno y tiene las consecuencias ya conocidas: se le llama gripe estacional o influenza estacional, es para la cual ya hay vacunas y para la que la gente ya vacunada está protegida, y por alguna razón, que yo atribuyo a los cambios climatológicos, parece ser que ha prolongado su tiempo de infección desde febrero (que es cuando debería haber desaparecido a nivel población, y quedar sólo presente en casos aislados) hasta finales de abril.

Por otro lado, hay una cepa que resulta ser una recombinante de 3 virus, cosa bastante difícil de entender porque por lo general sólo los organismos multicelulares con reproducción sexual son los que pueden recombinar su material genético, pero este virus es una notable excepción; hay varios virus con esta capacidad porque su RNA no está en una sola hebra, sino en varias, por lo que si dos o más virus infectan un mismo organismo, una misma célula, al momento de salir pueden mezclarse los distintos fragmentos de material genético y dar por resultado un virus nuevo.

El tratamiento con que se cuenta en la actualidad es de 1 000 000 de dosis (que no es lo mismo que tratamientos, éstos requieren varias dosis) en el DF y el gobierno del Estado de México anunció tener listos 3 600 tratamientos (no sabemos si los toman como sinónimos de dosis). El tratamiento consiste en administrar únicamente oseltamivir a los pacientes y observar evolución de la enfermedad, no hay otro tipo de medicamento que sea de utilidad, por lo menos no contra el agente infeccioso –el virus presenta una resistencia del 5,5%-; conjuntamente se puede administrar, sólo tras la confirmación de la enfermedad, algún antiinflamatorio esteroideo (cortisona) o no esteroideo (naproxeno, aspirina, ibuprofeno), pero sólo después de diagnosticado y bajo estricta vigilancia médica, eso porque de otra forma puede enmascararse algún síntoma de interés para el cuerpo médico. Por demás, las recomendaciones son las mismas que en cualquier infección de las vías respiratorias superiores a las que estamos habituados: evitar cambios bruscos de temperatura, consumir cítricos, taparse la boca y nariz con pañuelos desechables y confinarlos en bolsas exclusivas para tal fin y mantenerse bien hidratados, adicional al reposo absoluto. Esta situación únicamente aplica si el médico lo considera prudente, caso contrario, el paciente deberá permanecer internado en las instalaciones de salud para su monitoreo, en particular si presenta el cuadro de neumonía.

De ser posible, hay que evitar la movilización en transporte público y en definitiva no asistir a ninguna clase de evento o concentración masiva de personas, incluyendo pero no limitándose a: conciertos, iglesias (muy a pesar de que el Cardenal Norberto Rivera en un principio había señalado que no se suspendería la homilía dominical, seguro su dios nos puede salvar del virus), partidos, escuelas, congresos, foros, antros, bares, restaurantes, bancos, terminales de autobuses, sitios públicos de internet, centros comerciales, hospitales, cárceles, dependencias del gobierno, mítines, manifestaciones y demás.

Ningún tipo de precaución sobra cuando se trata de salud, por lo que se recomienda que a los primeros síntomas (tos seca, fiebre por encima de los 39°C, dolor corporal generalizado, cansancio, debilidad, dolor de garganta) se acuda al centro de salud más cercano y se informe acerca del inicio e intensidad de los síntomas. No está por demás insistir en que si se debe salir, se deben tomar las medidas precautorias como usar mascarilla que cubra nariz y garganta (de preferencia emplear ésta y no un simple cubrebocas que no ajusta bien a la cara), y si se empleó transporte público lavarse bien las manos con agua y jabón después de su uso, y en particular tratar de no tocar alimentos, bebidas, objetos personales o de empleo íntimo, ni entrar en contacto con niños, bebés, ancianos, mujeres embarazadas ni personas inmunocomprometidas (HIV, cáncer, diabetes), antes de haber llevado a cabo dicha limpieza.

Tal vez todo cuanto antecede suena exagerado, pero creo que un poco de "madurez poblacional" no vendría mal. No tengo noticia de ninguna contingencia epidemiológica anterior a esta en territorio nacional, y menos en esta ciudad, de la que se puede decir que es la más densamente poblada y posiblemente la más numerosa de todo el mundo, por lo que un virus descontrolado en el ambiente sería poco menos que desastroso. La gente debe entender que no son 10 días de vacaciones, sino que estamos ante un brote epidémico cuyas proporciones ya habían sido discutidas en octubre del año pasado en el Seminario Internacional de Influenza, al cual tuve oportunidad de asistir y en el que se sabía de la pronta llegada de una pandemia como la que se está desarrollando actualmente, si bien se esperaba para dentro de dos o tres años, esto por actitudes de la población derivadas de las situaciones económicas por las que atraviesa el mundo, incluyendo los medios de transporte y su uso en esta región donde nos tocó vivir. Asimismo, debemos recordar que no es cualquier virus, se trata de un pariente del que provocó la famosa Gripe Española, que en 1918 mató a 50 millones de personas, aunque expertos estiman que el número real sobrepasa los 100 000 000 de muertos por el virus, cerca del 5% de la población mundial de aquella época. Estudios moleculares sobre cadáveres exhumados de aquella época conservados en los fríos suelos de Sibera indican que en aquella ocasión la devastación se debió a la variante conocida como H1N1. Dado que este virus es nuevo y según algunos informes se trata de una recombinante entre virus de influenza aviar, porcina y humana, no está demás prevenir su contagio de las formas antes descritas.

El hecho de que sea una variante porcina no quiere decir que haya que disminuir el consumo de la carne de dicho animal ni se ha contemplado la matanza de ganado por la enfermedad, además que en la ciudad es incidental que la gente entre en contacto con cerdos, por lo que no hay ninguna restricción al respecto; sin embargo no está de más que se minimice la exposición a estos animales en lo que se logra entender el mecanismo de transmisión del virus.

Si en algo más puede contribuir mi aportación a sus dudas, estimados lectores, dejo a disposición mi correo electrónico: jrockdrigo@hotmail.com o un número celular: 044 55 3238 0795. En resumen, lo que el país requiere ahora es madurez poblacional para evitar desastres, no es que se deba caer en paranoia, ni que no esté pasando nada, las cosas en su debido lugar, pero si se están haciendo cosas de la magnitud que se han estipulado, no es en vano.